Era de esperarse. Es así, compañero. Que nada te extrañe. Las reacciones iban a ser así. Y es que a todo el mundo le causó sorpresa tu decisión de aceptar la propuesta política, más desde tu madrugadora edad. Propuesta que puedo asegurar no fue nada fácil, a pesar de todo ese amasijo de impulsos juveniles que llevas dentro supongo que tuviste que desplumar la almohada antes de que tu nombre fuera colocado en la cuarta casilla del partido. Toda la vida esperando que los mayores decidan por vos; que tus profesores te digan qué es bueno para leer y qué debes rechazar; que sean aquellos que se autoproclaman «tus» representantes ante cualquier situación, y ensucien tu nombre con una mediocre forma de reclamar derechos y lograr mejores oportunidades para vos y para todos nosotros. Lo hemos creído. O nos lo han hecho creer.
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Pueda ser, y no es cuestionable, que dentro de tal aventura electoral, haya ingenuidad bañada con ánimos insurrectos. Que te llamen resentido, no está demás. Es un acierto y lo comparto agregándole al resentimiento esa incapacidad de perdonar y de ese modo no llegar a la resignación y al olvido. Sorprende, verdad. Que se quiera ?y apoye más- a quien con poder de influencia y una gruesa fortuna mal habida, para ocupar una curul, o a aquel que han sido buen amigo del mayor financista de campaña, por mencionar algunos casos especiales, y se rasguen las vestiduras al enterarse de tu inocente candidatura.
Recuerdas aquellas farisaicas expresiones que nos decían cuando chicos: «deberíamos aprender de los jóvenes», «los niños tienen las ideas más frescas», y ahora que se presenta la opción de ese tipo exclaman por tan escandalosa propuesta. La política es mala, ya lo sabrás. Talvez tengan razón, y lo mejor hubiera sido que esperaras más tiempo. Madurar más tu deseo de cambio. Ya ves que todos maldicen a quienes eligen para gobernar, pero nadie se anima a hacer algo por cambiar. Vos hiciste uso de tu derecho ciudadano en esta democracia ficticia, dentro de un Estado cada vez más débil y mal administrado. Que bueno saber que con 19 años tienes la energía y has iniciado lo que muchos con más de 50 no han logrado o no han querido hacer.
El jugártelas en las ligas mayores de una vez es válido, y ojalá los cuervos y los lobos no vayan a devorar tus noveles carnes. Y que de esta experiencia aprendas lo suficiente para seguir trabajando en mejor capacitación. Que después esta parafernalia de la política no termines mal herido y sin deseos de volver nunca. Lo único que puedo decirte es que eches inteligencia en tu mochila, y procura no contaminarte ahora. Ahora que tienes tiempo.