Después de la última depuración que efectuara el Ministerio de Gobernación, la suma de destituidos es de más de dos mil 514 efectivos. Fue esta la cuarta depuración masiva de la Policía Nacional Civil que se concreta en los últimos seis meses.
lahora@lahora.com.gt
Entre los delitos que se les señala se encuentran: portación ilegal de arma o utilizarla para cometer hechos ilícitos; robo, extorsión, fraude y agresión. También hay policías acusados de asesinato, violación y secuestro.
La depuración ha tocado a todos los niveles de esa institución, incluidos los altos mandos, pues ya ascienden a 24 los comisarios destituidos, aunque el mayor número sigue siendo de agentes.
Se estima que más de 727 agentes esperan sentencia, justicia que va a paso lento en la depuración de la institución de la Policía, ya que los tribunales ordinarios y los disciplinarios de esa institución tienen pendientes las sentencias de agentes que están suspendidos por haber cometido delitos, durante su horario laboral o fuera de él.
En los registros de personal de la Policía Nacional Civil (PNC) aparecen identificados como «en situación especial», un eufemismo apropiado para no reconocer, por escrito, que están a disposición de los tribunales, por haber cometido delitos.
Sin condenas
No todos los policías procesados en los tribunales recibieron condena; hay numerosos casos en los que los agentes salieron libres, por falta de mérito, clausura provisional o sobreseimiento.
Una de las razones es la debilidad en las investigaciones. En este aspecto influye la Oficina de Responsabilidad Profesional (ORP) de la PNC, que presenta las denuncias al Ministerio Público (MP).
Sin embargo, los fiscales tienen un trabajo difícil para comprobar la culpabilidad de los policías, ya que en la mayoría de los casos se deben basar en las pruebas que aportan otros agentes o en el testimonio directo de la víctima.
La ORP recibió mil 653 denuncias contra policías. La incapacidad de atender esas quejas es tan evidente que se dan casos de policías que seguían en planilla a pesar de tener órdenes de captura pendientes. En el proceso de registro digital de los datos personales de los agentes, la ORP ya descubrió a tres con órdenes de aprehensión sin ejecutar.
«Hay policías que en su período de suspensión se han ido del país o han desaparecido. Muchos pueden estar trabajando en empresas de seguridad privada», relató Faustino Sánchez, vocero de la PNC.
Una de las estrategias usadas en la Policía para dar de baja a los agentes corruptos es «ponerles trampas». Una vez fundamentada la investigación, la ORP intenta capturarlos en el acto, como sucedió con los que participaban en el robo de furgones de gasolina.
Estas son algunas estadísticas de las fuerzas de seguridad del Estado:
19 mil agentes en activo, que se dividen en dos turnos.
De éstos, 727 se hallan suspendidos, por estar sometidos a proceso judicial.
Otros 700 están consignados por causas menores, o fueron dados de baja por enfermedad.
A esas cifras hay que añadir los mil 500 agentes que se dedican a entregar correspondencia o a repartir citaciones de la Fiscalía y el Organismo Judicial.