Qué esperar del evento electoral del 9 de septiembre (I)


A mi juicio: más de lo mismo. La llamada democracia guatemalteca, a partir de la aprobación de la Constitución Polí­tica, sólo ha consistido en que cada cuatro años llegan a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, otras personas, del Congreso no se puede decir lo mismo, porque en los últimos años y particularmente en el presente, casi el setenta por ciento de los diputados pugnan por su reelección. Pero, si por democracia entendemos, como la definió Abraham Lincoln hace siglo y medio: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, el sistema actual es su antí­poda: un gobierno del oligarca, por el oligarca y para el oligarca, para el pueblo la servidumbre.

Alfonso Bauer

Por otra parte, considero que varios de los problemas fundamentales de los habitantes de Guatemala y del Estado y su régimen económico, polí­tico y social no han sido tomados en cuenta por los partidos polí­ticos que contenderán en el evento electoral y si alguno de ellos los tiene previstos en su programa de gobierno, es uno que no tiene la menor oportunidad de alcanzar el triunfo. Cuando se publique este artí­culo el lunes 10, ya se sabrá si es ílvaro Colom u Otto Pérez quien ganó o si ninguno de los dos, porque el resultado de los sufragios impone la segunda vuelta. En todo caso, el triunfo de alguno de ellos no augura la posibilidad de un cambio positivo, porque si fuese Colom, ya es ampliamente conocido por sus veleidades, oportunismo e indefinición ideológica; y si fuese, el general Otto Pérez, ya sabemos lo que se puede esperar de él, en cuanto a manejo de fondos públicos y de la mano dura que puede ser tan potente como un huracán y, como a principios de la década de los años 80’s del siglo pasado, dejar la tierra arrasada.

Digo en el párrafo anterior que los más importantes problemas del paí­s están marginados de los programas de gobierno de los partidos polí­ticos participantes en las elecciones, de manera que sus resultados serán inanes para su acometimiento y más aún para su solución. Problemas esenciales, que si fueran atendidos en la mayor medida posible, la población guatemalteca podrí­a iniciar seguramente su marcha hacia el logro de su desarrollo social y humano a corto y mediano plazo, según la voluntad polí­tica para erradicar las injustas condiciones actuales, que han impedido la liberación de las grandes mayorí­as.

A mi leal saber y entender, esos problemas son: a) unos de carácter estructural; b) otros de soberaní­a nacional, c) otros del sistema plutocrático vigente; y d) otros de í­ndole moral. Me explico:

Problemas de carácter estructural. Mencionaré dos: I.- el problema agrario que consiste en que la clase campesina ladina e indí­gena, por acapararla una minorí­a latifundista, carece de tierra y casi no tiene acceso a ésta, y en consecuencia no puede poseerla ni hacerla producir, con el fin de garantizar la seguridad alimentaria, producir materias primas necesarias para la industrialización de la economí­a y mejorar la calidad de vida de los labriegos, sin mengua de las exportaciones tradicionales y no tradicionales.

II.- La falta de cumplimiento del compromiso legal asumido por el Gobierno de Guatemala (representado, entre otros, por el General de Brigada Otto Pérez Molina y el ex guerrillero Gustavo Porras Castejón y por la URNG, relativo a que se hiciera constar en la Constitución Polí­tica de la República una definición y caracterización de la «nación guatemalteca como de unidad nacional, multiétnica, pluricultural y multilingí¼e», falta que ha permitido la continuidad de la secular práctica discriminatoria contra los pueblos garí­funas, xincas y mayenses.

Problemas de soberaní­a nacional: Entre ellos, los siguientes: Vigencia del DR-CAFTA o TLC-CAUSA, sometimiento del Ejército Nacional a la férula del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, entrega casi gratuita de recursos naturales no renovables como el petróleo, el ní­quel, el oro, la plata y hasta el uranio a empresas transnacionales, servil servicio de persecución de nuestros cuerpos policiales para capturar a emigrantes guatemaltecos, centro o sudamericanos, que intentan ir a trabajar a Estados Unidos, deterioro de áreas protegidas y no protegidas, por empresas transnacionales mineras o petroleras; sujeción de la polí­tica económica a las imposiciones imperiales y de bancos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo e instituciones como el Fondo Monetario Internacional.

En próximo artí­culo abordaré los problemas derivados del sistema plutocrático vigente y a los de í­ndole moral.