En la primera parte de este artículo ya anticipamos lo que podríamos esperar de dicho evento: «Era, más de lo mismo» y también preveíamos que era posible que los dos candidatos punteros, a la Presidencia de la República, tuviesen que competir en una segunda vuelta. Así ocurrió. Ya dijimos las fallas que, a nuestro juicio, tiene el candidato ílvaro Colom y las lacras del candidato rival Otto Pérez.
Expusimos que ninguno de los candidatos postulados había incluido en sus programas de gobierno la solución de los problemas esenciales de la población guatemalteca y del Estado, pues, en general, fue repetitiva la consigna de los presidencialistas a sólo atender asuntos relacionados con educación, salud, seguridad y empleo, sin haber expuesto cómo y con qué recursos iban a garantizar el buen éxito de sus propósitos.
Los problemas esenciales que ninguno de los candidatos consideró incluir en sus planes gubernamentales y que identificamos, fueron: a) de carácter estructural; b) de pérdida de soberanía nacional; c) derivados del sistema plutocrático vigente; y d) de índole moral.
En el artículo anterior tratamos los problemas correspondientes a las literales a) y b). En esta oportunidad, lo haremos, respecto a los de c) y d).
Problemas derivados del sistema plutocrático vigente
El primer problema es el ya mencionado y tratado de pérdida de la soberanía y los otros son: el de la supresión de las funciones del Estado para acometer la satisfacción de las necesidades nutricionales, de educación, de preservación de la salud, de previsión social, de trabajo en condiciones dignas y de erradicación de la pobreza y extrema pobreza.
El problema de haber convertido al Estado en instrumento de su política oligárquica, privatizando servicios públicos y sólidas y rentables empresas estatales.Toma para su provecho de la conducción del régimen económico y social del país, el cual conforme a la Ley Fundamental de la República, debe basarse en principios de justicia social, los cuales han sido atropellados, tanto más que el artículo 152 de la Constitución Política de la República se dispone que «el poder público proviene del pueblo y su ejercicio está sujeto a las limitaciones» constitucionales y legales y que «ninguna persona, sector, fuerza armada o política, puede arrogarse su ejercicio. Lo cual ha hecho, hace y al parecer seguirá haciendo, pisoteando el ordenamiento jurídico, aunque, como fariseo, clame por ¡El Estado de Derecho!
Para la mencionada pistocracia, como en buen chapín se le ha apodado a la clase gobernante, los millones de niños desnutridos, los jóvenes y adultos cesantes, las mujeres desamparadas y abusadas, las explotadas y discriminadas comunidades indígenas, mayas, garífunas, xincas y ladinas en la indigencia, no son objeto de su atención, ni las necesidades el sector informal de la economía y, menos aún, de los emigrantes compatriotas maltratados y expulsados de los Estados Unidos de América.
Otro problema más del sistema plutocrático vigente es el de los seculares y vejatorios hábitos discriminatorios étnicos, económico-sociales, de género y por razón de edad.
Problemas derivados de la falta de ética en la política y de la moral social
Los principales son la violencia, el menosprecio a la vida e integridad de las personas, el latrocinio, el peculado, el enriquecimiento ilícito, el crimen organizado, la descomposición del sistema político, la corrupción y la impunidad.
De los dos candidatos presidenciables, para la elección de noviembre, ¿quién de los dos asumirá el compromiso de afrontar los problemas nacionales que hemos considerado esenciales? De no ser así, ratificaremos nuestra repuesta al planteamiento Qué esperar del evento electoral del 9 de septiembre y del 4 de noviembre, ¡Más de lo mismo!
Permítaseme reproducir una imploración que maestras y alumnas del Colegio Belga, «La Sagrada Familia» le hicieron, entre otras muy humanas, a Dios, antes de las votaciones del 9 del presente mes, en una Oración por la Justicia:
Escucha nuestra voz, / y concédenos discernimiento y/ fortaleza para que podamos/ responder siempre/ a la injusticia con justicia,/ a la apatía con el compromiso hacia/ nuestro país,/ al individualismo con la solidaridad, / a la violencia con la paz.