Si estamos analizando qué tipo de ciudadano tendremos en 25 años y por consiguiente qué tipo de sociedad será en la que vivamos, tenemos que preguntarnos ¿cuántos años nos llevaré erradicar el índice de la pobreza en Guatemala? Se estima que el 51% de la población guatemalteca padece algún nivel de pobreza y que el 15% está en el nivel de pobreza extrema. La semana pasada hablamos que uno de los resultados de esta pobreza, es la desnutrición. ¿Será que necesitaremos también de muchos años para erradicarla? Hablamos de los efectos neurológicos y sus consecuencias en el aprendizaje. ¿Será que nos llevará tantos años también, mejorar en este aspecto? Si usamos una técnica de los futuristas, la «Future Wheel», para analizar los efectos primarios y secundarios de la pobreza, de aquí a veinte y cinco años, podemos seguir analizando el presente y el futuro para ver qué posible tipo de ciudadano tendremos en ese tiempo como miembro de la sociedad guatemalteca.}
La ECONOMíA, según datos publicados recientemente en LA HORA indican que el 10% de la población recibe el 43% de los ingresos nacionales y que el 87% obtiene ingresos abajo del precio de la canasta básica vital, mientras que el 50.1% devenga el salario mínimo fijado legalmente. ¿Son estos los factores que producen la pobreza o son efectos primarios de la pobreza? Uno de los efectos secundarios de la pobreza en este caso, es que no hay ninguna posibilidad de ahorro y probablemente al obtener ingresos por debajo del precio de la canasta básica vital, su dieta sufre por no poder comprar lo indispensable para su alimentación, lo que agrava la desnutrición. Es un círculo vicioso continuo que sigue fortaleciéndose sin que aparentemente se pueda romper. Con el aumento anual de la población, de casi medio millón de personas, un buen número de ellas en condiciones de «pobreza», la cifra se mantiene en alrededor del 52% en la línea de la pobreza. Si la economía depende de la agricultura minifundista, de las pequeñas industrias locales, en un mundo globalizado, tecnificado, en un siglo avanzado que necesita de sociedades creativas e innovadoras, formada por seres innovadores, de pensamiento crítico y creativo, el panorama nos dice que con estas condiciones no lo lograremos.
Todo esto me trae a un punto que se ha tratado mucho y del que muchos han hablado recientemente, unos a favor y otros en contra, y es el de legalizar la posesión y consumo personal de las drogas. Yo sigo en desacuerdo. En una sociedad compleja y complicada, de mucha presión por ser tan competitiva ahora y en el futuro, si las personas se acostumbran a consumir drogas, será cuestión de poco a poquito ir aumentando su uso y cuando vengamos a sentir tendremos una sociedad llena de personas dependientes de una o de varias drogas. ¿Quiénes quieren que los pilotos de los buses escolares sean dependientes de la cocaína? El neurotransmisor dopamina es el del placer, cada vez le gusta más la cocaína y su efecto y así se convierte en un círculo vicioso. El ejemplo más grande es el de Michael Jackson. Utilizaba un tipo de droga para mantenerse activo en sus ensayos y otra droga para poder dormir, la que al final lo llevó a la muerte.
Estamos sintiendo los efectos de lo que pueda ser peor en el futuro, la violencia causada por el efecto secundario de la pobreza. Captar a jóvenes que vienen de familias desintegradas en «familias postizas» llamadas «maras» que no son más que grupos delincuentes y criminales que tienen a la sociedad actual y a la del futuro inmediato en jaque, si no arreglamos la situación de la pobreza ya que el miedo reina y distorsiona la vida de toda la población. ¿Qué tipo de ciudadano tendremos si quienes están creciendo ahora, sólo han visto y vivido la violencia? Probablemente tendrá tendencias violentas como efecto secundario a sus experiencias durante su crecimiento en un ambiente sumamente violento. Recordemos, más de la mitad de nuestra población está en esta situación. La educación es área vital para la sociedad guatemalteca y su futuro. Sin embargo, con una estadística que indica que únicamente el 39% de los alumnos que entran a primer grado culminan el sexto, no se perfila algo alentador. La educación de niños de 0 a 4 años de edad, es casi nula a pesar de ser mandato constitucional y de la ley específica. La visión de largo plazo tiene que mejorarse para poder preparar a la juventud con las habilidades apropiadas para el siglo XXI que muchos señalan en sus escritos; estadísticas señalan que es menos del 2% de personas las que se gradúan de la universidad. Hay mucho más por decir y cuestionar, pero la pregunta persiste. De continuar como estamos, sin cambios drásticos y sustanciales, ¿qué tipo de ciudadano tendremos en el año 2035?