Q 75 mil mensuales en celulares


En la gráfica el diputado Nery Samayoa, de la UNE, habla por teléfono.

Más de 75 mil quetzales mensuales paga el Congreso de la República en telefoní­a celular de los diputados. En lo que va del año, 225 mil quetzales se han gastado por este concepto, sin tomar en cuenta los últimos 15 dí­as de enero, cuando la nueva legislatura tomó posesión.

Karen Cardona
lahora@lahora.com.gt

El Primer Secretario, Roberto Alejos, informó que en los próximos dí­as se presentará el informe cuatrimestral de gastos del Congreso, y aunque no dio cifras completas de lo ejecutado, refirió que cada congresista tiene asignados 500 quetzales de tiempo de aire para sus celulares.

«En telefoní­a celular hay asignado para cada diputado un tope de 500 quetzales, pero algunos gastan poco, otros gastan más. Si se pasan de lo asignado, lo tienen que poner de su bolsa», informó Alejos.

En los últimos años el tope para gastos en telefoní­a celular se ha disminuido, pues antes cada diputado tení­a hasta mil quetzales en sus celulares, pero las facturas sobrepasaban los lí­mites.

Roberto Alfaro, ex diputado, explica que en la legislatura pasada los diputados rasos tení­an 500 quetzales de consumo al mes, supuestamente, pues nunca vieron el contrato. Los directivos tení­an más, igual que los jefes de bloque y allegados a éstos que tení­an más de un teléfono.

A los diputados rasos les descontaban los excesos. Alfaro refiere, que aunque nunca lo confirmó, se supo que cuando Rubén Darí­o Morales presidió el Congreso y viajó a Europa gastó más de 15 mil quetzales que pagó el Congreso.

La dirección financiera maneja con suma discreción los reportes y detalles de llamadas que las compañí­as Tigo y Claro les remite, pues son las únicas que tienen contratos con el Legislativo.

íšltima generación

Lo cierto es que los diputados que pertenecen a Junta Directiva y los congresistas allegados a éstos poseen hasta dos teléfonos celulares que corren por cuenta de este organismo.

A ello se suma que los aparatos son de última generación, pues tienen pantalla táctil y la tecnologí­a más avanzada, igual que algunos jefes de bloque.

Durante la legislatura pasada, los diputados cambiaron tres veces sus teléfonos, por modelos más recientes. La condición de Carlos Boj, encargado de inventarios del Congreso, era entregar los teléfonos antiguos, a cambio de los nuevos, pero «sabrá Dios que pasó con los aparatos», refirió Roberto Alfaro.

De hecho, al principio de esta legislatura no se habí­a establecido el paradero de los celulares antiguos que dejaron algunos diputados que no se reeligieron y tampoco los celulares que dieron a cambio de uno más moderno.