El presidente venezolano Hugo Chávez llega mañana a Moscú para estudiar contratos de armamento, un anuncio que puede provocar polémica justo antes de una nueva cumbre del presidente ruso Vladimir Putin y el estadounidense George W. Bush.
Chávez compró en julio de 2006, en su última visita a Moscú, aviones, helicópteros y fusiles Kalashnikov por valor de 3.000 millones de dólares, y sus intenciones en este nuevo viaje aparecen voluntariamente confusas.
Chávez aludió en Caracas, en la tradicional parada militar del Día del Ejército, que su gobierno quería seguir «comprando helicópteros» a Rusia, conseguir la transferencia de tecnología militar para construir sus propias fábricas, y hasta mencionó la posibilidad de adquirir submarinos.
«No hemos tomado decisiones pero, ¿qué tendría de raro si tuviésemos los recursos?», dijo Chávez, en referencia a los submarinos.
Los detalles de la visita del mandatario venezolano a Rusia, la cuarta desde que es Presidente y la segunda desde el megacontrato del año pasado, no fueron precisados hasta el último momento por las fuentes rusas consultadas, que alegaron motivos de seguridad.
Pero el impacto que puede tener la visita del imprevisible líder venezolano, después de que Putin fuera invitado excepcionalmente a pasar un fin de semana en la propiedad familiar de Bush, en Estados Unidos, es interpretado de distinta forma por los analistas locales.
«Esto claramente caerá mal en la cumbre en Maine», el estado norteamericano donde se reunirán Putin y Bush, opinó Vladimir Liov, jefe del Instituto de Política Energética, citado este martes por el diario Moscow Times.
Los medios de comunicación estadounidenses «están tratando de interferir en unas relaciones de Rusia y Venezuela que son profundas, estratégicas», criticó Chávez.
Sin embargo, «comparado con el escudo antimisiles (estadounidense), la expansión de la OTAN, la retórica constante de Putin contra Estados Unidos… todo esto es más importante que Chávez», matizó el analista independiente Pavel Felgenhauer a la AFP.
«Irán es más importante que Venezuela» para Bush, opinó este analista.
Chávez cuenta precisamente con viajar a Teherán al final de su gira. Antes efectuará una visita relámpago a Belarús, donde abordará la compra de un sistema de defensa antiaéreo.
«No creo que Putin esté interesado en construir una alianza con Belarús e Irán», explicó Fedor Lukianov, otro analista de la revista Russian Global Affairs.
Todas esas compras son puramente defensivas, insiste Chávez, lo que no le impidió afirmar el domingo que la suya es una «guerra de resistencia contra Estados Unidos».
Chávez llega el miércoles en la noche (hora local) a Moscú, y tras inaugurar al día siguiente un centro cultural denominado Simón Bolívar, acudirá a un seminario de economía ruso-venezolano, con la asistencia de empresarios.
Por la noche será recibido en el Kremlin por Putin, para una cena de gala, según las fuentes consultadas por la AFP.
Al día siguiente se reunirá con el presidente de la Duma (Cámara Baja del Parlamento), Boris Gryzlov, y a continuación volará a Rostov del Don (unos 1.200 km al suroeste de Moscú).
En esa localidad cosaca, Chávez se reunirá con estudiantes venezolanos en escuelas militares rusas y visitará la fábrica de helicópteros.
La gira de Chávez implicará su ausencia en una cumbre del Mercosur en las mismas fechas en Paraguay.
El mandatario asistirá con Putin a una carrera hípica, el Premio del Presidente, antes de regresar a Moscú para dirigirse a continuación a Belarús y luego a Teherán.
Putin, por su parte, tiene previsto volar el mismo sábado a Estados Unidos, para su cumbre con George W. Bush.
Hugo Chávez, presidente de Venezuela, sobre la posible compra de submarinos a Rusia.