Putin, convertido en primer ministro


Vladimir Putin, ex presidente ruso, asumió hoy como primer ministro.

Tras dar vuelta la página a ocho años en la presidencia, Vladimir Putin vistió hoy sus hábitos de primer ministro con la promesa de luchar a brazo torcido contra la inflación y de sanear la economí­a rusa, tornándola más atractiva y productiva.


Al dí­a siguiente de pasar el poder a su sucesor, Dimitri Medvedev, Putin expuso largamente ante la Duma (cámara baja del Parlamento) sus planes al frente del gobierno, antes de que los diputados aprobaran su designación al puesto. La composición de su gabinete podrí­a conocerse desde este lunes.

Lejos de la polí­tica exterior, ahora exclusividad de su ex subordinado, Putin se concentró en los males del paí­s, en primer lugar en sus debilidades económicas y sociales, y prometió hacer todo lo posible para mejorar la vida diaria de sus compatriotas. Varios proyectos de ley serán presentados a los diputados antes de fin de año.

La principal innovación concierne la fiscalidad: Putin retomó una reciente propuesta del ministro de Finanzas Alexei Kudrin de aliviar los impuestos a las compañí­as petroleras, que reclaman desde hace tiempo un gesto de este tipo.

«Llegó la hora de tomar la decisión de bajar los impuestos en este sector de la economí­a a fin de estimular el alza de la extracción y del refinado de petróleo», dijo, y subrayó que los impuestos sobre los beneficios petroleros se elevan actualmente hasta el 80%.

Esta declaración es «la más importante de todas», estimó Iaroslav Lissovolik, economista del Deutsche Bank en Moscú. Según Lissovolik, Putin desconocerá así­ las objeciones planteadas por la ministra de Desarrollo Económico, Elvira Nabiullina.

Los inversores saludaron la noticia volcándose sobre los tí­tulos de las empresas petroleras, lo cual hizo subir el í­ndice RTS en un 3%.

Putin agregó también que podrí­an reducirse los impuestos para otras categorí­as de actores económicos, así­ como para los particulares, y que una eventual disminución del IVA serí­a objeto de una «discusión seria».

Otro mensaje fuerte de su discurso, según Lissovolik, fue la declaración de lucha contra el alza de los precios: el primer ministro se fijó como objetivo «reducir la inflación a menos de 10% de aquí­ a un año y en los años venideros».

La inflación rozó el 12% el año pasado y figura en el primer lugar de las preocupaciones de los rusos.

Rusia no es el único paí­s afectado por este flagelo y algunos tienen una inflación incluso más elevada, «pero eso no quiere decir que siempre hicimos lo que deberí­amos haber hecho», reconoció Putin, subrayando que los más pobres eran los más afectados.

De manera general, Putin se comprometió a convertir a Rusia en un lugar más fácil para vivir para los rusos, elevando de aquí­ a 10-15 años su nivel de vida al de los paí­ses más desarrollados, mejorando el acceso a la educación, la salud y la vivienda, y poniendo frenos a la corrupción y la burocracia.

El ex presidente llamó además a «fortalecer la libertad de empresa» en el paí­s y dijo estar «seguro de que Rusia se convertirá en uno de los principales centros financieros del mundo».

La mejora del clima de negocios en el paí­s llevará a que muchas actividades «grises» salgan de la clandestinidad y que los grupos privados participen más en las grandes obras de infraestructuras necesarias en el paí­s, afirmó.