La reestructuración gubernamental anunciada ayer en Moscú refuerza el control del presidente Vladimir Putin, asegurando la continuidad de su política luego de las elecciones presidenciales de marzo de 2008, y preserva cierto statu quo entre los pretendientes a su sucesión.
Estos cambios, que tuvieron lugar 12 días después del nombramiento del primer ministro Viktor Zubkov, desconocido hasta entonces en la vida política, finalmente son muy reducidos.
Entre ellos se destacan la promoción del ministro de Finanzas, Alexei Kudrin, y la partida del ministro de Economía, Guerman Gref, así como la entrada al gobierno de Dmitri Kozak, el representante especial del presidente para el sur de Rusia, que incluye a las turbulentas Chechenia e Inguchia.
La prensa rusa interpretó el martes esta reestructuración gubernamental limitada como una prueba de estabilidad, sobre todo económica.
«La designación de Kudrin (como viceprimer ministro) es una señal positiva para el mercado y muestra que el gobierno sigue concentrándose en la estabilidad macroeconómica», señaló el diario de negocios Vedomosti.
Los ministros ignoraron su destino hasta último minuto ayer al anochecer, afirmó hoy el diario RBK Daily, citando a «una fuente importante en el gobierno».