Exentos de desvelos asociados a la coyuntura económica internacional, celebridades, inversores y turistas conjugan riqueza, placer y descanso en el exclusivo balneario uruguayo de Punta del Este, cautivados por una miscelánea de atracciones naturales.

Entre sierras, bosques, mares y lagunas, el principal centro turístico del país, ubicado 140 km al este de Montevideo, a orillas del Océano Atlántico, hace gala de otra temporada exitosa con altos niveles de ocupación hotelera, consumo y emprendimientos comerciales millonarios.
«Ni la temporada catastrófica vaticinada por algunos analistas a la luz de la crisis global, ni la época récord anunciada por los más optimistas. Estamos en presencia de una temporada muy buena, auspiciosa, similar a la del año pasado», dijo a AFP la viceministra uruguaya de Turismo, Liliam Kechichian.
Marca registrada de ricos y famosos, Punta del Este dio la bienvenida de 2009 al laureado actor y director estadounidense Robert Duvall, a la cantante colombiana Shakira, al empresario italiano Luciano Benetton y al ex presidente del gobierno español José María Aznar, entre otros.
«Es un lugar muy relajado y su onda me gusta mucho, incluso mucho más que Miami u otras ciudades de Europa», reveló Duvall, quien el 5 de enero celebró en Uruguay su cumpleaños número 78 junto a su esposa argentina Luciana Pedraza.
El sector hotelero alcanzó un 90% de ocupación en la primera quincena de enero y registra reservas del 65% para febrero, mientras se anuncia la llegada de 103 cruceros durante la temporada, según datos oficiales que indican en cifras preliminares un descenso de 15% de visitantes de Argentina -país del que proviene el mayor flujo de turistas- y un alza de 3% de extrarregionales.
Asimismo se mantiene el auge inmobiliario a nivel de torres seis estrellas, residencias VIP del entorno del millón de dólares y granjas marítimas que cotizan hasta 100.000 dólares la hectárea.
El encanto paisajístico se extiende también a los alrededores de la península, albergando pomposas y sofisticadas propuestas de hospedaje.
La más emblemática hasta el momento, la constituye una estancia colonial enclavada en la zona de José Ignacio, propiedad del magnate noruego Alexander Vik.
De privilegiada vista y rodeada de rebaños de cabras y ovejas, así como de caballos y avestruces salvajes, el complejo recientemente inaugurado contempla 12 habitaciones decoradas por artistas plásticos uruguayos y posee una tarifa de 1.200 dólares por noche.
En 2008, Uruguay registró un ingreso récord de divisas por concepto de turismo de 1.000 millones de dólares, período en el cual el pequeño país sudamericano de 3,4 millones de habitantes, recibió la visita de 2 millones de turistas.