Puma asesta brutal golpe de publicidad


Los spikes de Usain Bolt, utilizados durante la prueba de los 200 metros planos, son comercializados por la firma Puma bajo el nombre Theseus II, completamente dorados, y que han saltado a los ojos del mundo por las excelentes carreras del jamaiquino.

Los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n son a diario el terreno de enfrentamiento de dos gigantes de la vestimenta deportiva, Nike y Adidas, pero un tercero en discordia, el alemán Puma, relumbra gracias a las zancadas del hombre más rápido del planeta, el jamaiquino Usain Bolt.


Usain Bolt, el hombre más rápido del planeta.

Ayer, el nuevo rey del sprint aplastó a sus competidores en los 200 metros y se anotó un nuevo récord mundial.

Y como el sábado pasado tras su récord en los 100 metros, Bolt festejó alzando sus zapatillas deportivas Puma Theseus II, con suela, cuero y cordones completamente dorados, ya a la venta también en las tiendas en otros colores, obsequió una publicidad de valor incalculable a la marca del felino.

Puma viste a toda la federación jamaiquina de atletismo, y aprovechó la buena racha para sacar al mercado un bolso especial «medalla de oro», mientras que el rostro de Bolt será utilizado en una campaña para el mercado chino.

Tras la gigantesca publicidad gratuita que obtuvo el ex gimnasta chino Li Ning, fundador de su propia marca de vestimenta deportiva, al encender la llama olí­mpica en la ceremonia de apertura de los JO, este es un segundo revés para los otros dos grandes del sector.

«Este es realmente un resultado exitoso» para Puma, dijo Stephan Schroeder, de la empresa alemana de marketing deportivo Sport Markt.

«Seguramente no pagaron mucho para ser los patrocinadores de Jamaica», y los ecos son enormes, «no necesariamente en términos de facturación, pero ciertamente en términos de imagen», opinó.

Aunque para Schroeder, el astro del sprint jamaiquino «se pasó un poco» al exhibir su calzado en la mano tras la carrera, «sabiendo muy bien que hací­a un favor a su patrocinador».

El diario International Herald Tribune informó incluso, el lunes, de una «acción premeditada». Pero el grupo alemán rechazó categóricamente esta insinuación.

Bolt «dejó simplemente estallar su alegrí­a», indicó el portavoz de Puma, Ulf Santjer.

Antes de los Juegos Olí­mpicos, Puma estaba más bien en retirada en relación a los dos grandes del sector, el estadounidense Nike y el alemán Adidas, su hermano enemigo.

Adidas, patrocinador oficial del evento, es omnipresente en Pekí­n. Equipa a unos 3 mil atletas con la marca Adidas, y a más de 200 con su marca Reebok.

«Estamos muy contentos con el desarrollo de los JO hasta ahora», comentó Anne Putz, portavoz del grupo.

Entre otros, Adidas equipa a la nadadora alemana Britta Steffen y a la campeona del salto con garrocha Yelena Isinbayeva, estrellas en sus disciplinas, pero cuyos desempeños no dieron lugar a la misma batalla mediática que la de Bolt.

Del lado de Nike y sus atletas, la imagen que persiste es más bien la del fracaso del chino Liu Xiang, que se retiró de las series de los 110 metros vallas a raí­z de una lesión. Confrontado a un rumor difundido por internet, Nike incluso se vio obligado a precisar que no forzó al atleta a retirarse de la competencia.

«Toda marca sueña con tener vencedores, y es la naturaleza del deporte que haya vencedores y vencidos», filosofó Adidas. Pero el golpe publicitario de su compatriota Puma le hace apretar los dientes.

Puma y Adidas fueron fundadas por dos hermanos, Rudolf y Adolf Dassler, herederos de una fábrica familiar de calzados, peleados irremediablemente. Todaví­a hoy el pueblo de Herzogenaurach alberga a las dos empresas y lleva la marca de su rivalidad.

Adidas es de lejos el mayor grupo, con 10 mil millones de euros de facturación anual. Pero Puma, casi cinco veces más pequeño y ahora en su mayorí­a propiedad del francés PPR, se hizo un nicho al cultivar una imagen relajada y desfasada, por ejemplo al auspiciar a la mayorí­a de los equipos de fútbol africanos.

«Puma siempre hace las cosas de manera un poco diferente», comentó Schroeder de Sport Markt. «Pero al final la meta es la misma: vender zapatos».