Las pugnas entre los cárteles del narcotráfico mantienen en vilo a la zona fronteriza de México con Estados Unidos, en uno de cuyos puntos más calientes, Ciudad Juárez, un militar debió asumir como jefe de la policía luego de que su antecesor fuera amenazado de muerte.
Roberto Orduña, un ex militar de élite, asumió hoy la secretaría de Seguridad Pública de Ciudad Juárez luego de que su predecesor, Guillermo Prieto Quintana, dejó el cargo ayer debido a las amenazas de muerte en su contra.
El mismo alcalde de Ciudad Juárez, José Reyes, viajó la semana pasada a la Ciudad de México para que la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) le propusiera a un militar al frente de la Policía para enfrentar la ola de violencia que a diario deja numerosas ejecuciones.
Como parte de las pugnas entre bandas del crimen organizado en Ciudad Juárez se han cometido más de 360 homicidios este año, la mayoría de ellos de distribuidores de drogas, 18 policías, un militar, empresarios, abogados, vendedores de autos usados y gerentes y propietarios de bares y cantinas.
El objetivo es que sea un alto mando del ejército quien dirija a la policía municipal de esta frontera, la cual se encuentra infiltrada por el crimen organizado, según reconoció el alcalde, quien se espera nombre a otros mandos de preparación militar para asumir el combate a la delincuencia.
«Estamos firmes en el combate a las bandas terroristas que han tratado, desde la clandestinidad, de desarticular a la Policía Municipal para que no cumpla con su función», dijo el alcalde durante el acto de asunción de Orduña.
Hasta ayer, los ajustes de cuentas entre grupos rivales del narcotráfico dejaron un saldo de 17 hombres ejecutados en Ciudad Juárez y en localidades cercanas.
En el episodio más violento, un comando armado irrumpió la madrugada de ayer en la localidad de Villa Ahumada, donde de manera violenta ingresaron a varias casas, sacaron a la calle a ocho hombres y los ejecutaron a balazos.
Según versiones de la prensa local, este ataque fue en venganza por la detención, el sábado, de un presunto cabecilla del cartel del narcotráfico de los Carrillo Fuentes.
Estos hechos de violencia ocurren a pesar de que el gobierno federal instrumentó en la zona norte del estado de Chihuahua un operativo de combate al crimen organizado con 2.500 militares.
En el otro extremo de la frontera norte de México, en la zona de Tijuana (noroeste), anoche se encontraron los cuerpos sin vida de cuatro personas con signos de haber sido ejecutadas y presumiblemente estadounidenses por sus características físicas y el vehículo en el que viajaban.
En un camino que conduce de Rosarito a Tijuana, se localizó un lujoso vehículo con matrícula de California al interior del cual estaban los cuerpos de dos hombres de raza afroamericana, y uno más fue encontrado a unos cuantos metros, junto con el de una mujer de rasgos caucásicos.