Puede arreciar la violencia criminal en el país


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Las acciones que últimamente vienen realizando, a escala nacional, las fuerzas de seguridad civiles y militares, estaban decrementando los hechos de violencia criminal; pero, lejos de aminorar, las sangrientas rachas están aumentando en varios lugares de la República, y eso mantiene en vilo a la población.

Marco Tulio Trejo Paiz


La semana pasada causó duro impactó en Jutiapa el atentado criminal que segó la vida del alcalde de la cabecera departamental, señor Carlos Enrique Castillo Medrano; el o los victimarios perpetraron el crimen cuando la víctima se encontraba en una barbería.

El motivo del atentado todavía no se sabe a ciencia cierta, pero los antecedentes de su hermano en prisión, Manuel de sus apellidos, más conocido como Manolito, no dejan de reflejarse contra el interfecto. Eso es lo que se supone; mas, es posible que se haya saldado alguna cuenta adjudicada al ahora exjefe edilicio, originario de San José Acatempa, del citado departamento, que está inundado de sospechosos maleantes salvadoreños, hondureños, nicaragüenses, etcétera.

También la semana anterior se sucedieron otros crímenes, incluidas dos niñas. Una de 8 años y la otra de 9. Comenzaban a vivir y cortaron sus vidas manos asesinas de individuos desalmados que tarde o temprano podrán responder de su acción criminal ante los respectivos tribunales de justicia.

Se cree que se está produciendo un repunte de  la grave situación que se ha arraigado virtualmente en todo el territorio nacional. También se considera que en el período que constitucionalmente corresponde al actual régimen de gobierno, será difícil, muy difícil, que cese la violencia en forma sustancial, por cuanto ya son varias las décadas en que el pueblo asiste a una danza macabra.

Mucha gente dice que ni que resucitara Ubico y que volviera a calentar el taburete presidencial erigiendo otra dictadura como la de los 14 años, desaparecería el baño de sangre que ha minado la tranquilidad, la seguridad y la paz interna en nuestro suelo patrio.

No toda la gente añora al dictador y tirano que gustaba imitar físicamente a Napoleón Bonaparte;  pero sí, no pocas personas desearían un hombre de ñeque que con decisión golpease sistemáticamente a los autores de tantos actos de lesa humanidad.

La presión internacional, que muchos guatemaltecos censuran por sus pecados de abuso, no deja de rusentar la situación. 

Estamos viviendo días de gran desorden y violencia al rojo vivo que afectan muy seriamente lo edificante, en todos sus aspectos, del solar.

El Presidente que está en  ejercicio en los inicios del segundo año de funciones, general Otto Pérez Mollina, ofreció en alta voz que emplearía la mano dura, pero como que se le está oponiendo alguna presión, que se supone poderosa, para que juegue a la cacareada “democracia” y, es por eso que se ha abstenido de honrar el mencionado ofrecimiento de la campaña electoral que le dio el triunfo. Eso sí, el asustadizo e indignado Juan Pueblo está exigiendo a todo pulmón que sin más bla, bla, bla ni vacilaciones se emplee la fuerza que dan la ley y la democracia bien entendida, con tal que podamos disponer del espacio que se requiere para normalizar la vida de positivas realizaciones que urge la familia de esta perturbada Chapinlandia.

Ya se está pasando de la hora crepuscular al sombrío anochecer para materializar lo prometido a lo largo de la fiesta  “democrática” que dio el poder político a las actuales autoridades supremas de la nación.

Es deseable y se espera que en este segundo año de gobierno de Pérez Molina se logre la seguridad personal y patrimonial tan necesaria para que Guatemala pueda dar positivo avance ejemplar ante los ojos del mundo que se mantienen fijos hacia nuestro país.