Hablar de una Guatemala multicultural es pensar inmediatamente en algunos pueblos como kaqchiquel, kiché, q»eqchí» y mam como representantes del pueblo maya, pero en realidad se ignora la existencia del q´anjob»al, chuj y akateko, culturas e idiomas que practican más de 500 mil personas de ocho municipios que conviven en el departamento de Huehuetenango.
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El desarrollo que se implementa desde las políticas de la globalización, sólo sirven para empobrecer a los pueblos indígenas y por aparte enriquecer a los empresarios nacionales y ricos de los países llamados desarrollados. Después de un análisis profundo sobre la realidad de la población maya, garífuna, xinka, mestiza y ladina del país, se ha concluido de que la cultura europea impuesta hace más de 515 años no ha podido dignificar a la persona, mas bien desde ese entonces existió la violencia, la discriminación, la marginación y la explotación que sigue reproduciéndose por el actual sistema político. Es indiscutible que la llegada de los españoles a estas tierras produjo un encuentro de varias culturas que causó cambio de mentalidad, ocasionó nuevas formas de vida, creencias diferentes y religión, pero esta diversidad ha perjudicado a los pueblos maya, garífuna y xinka, evidenciada en la falta de respeto de las instituciones del Estado a los resultados de las consultas comunitarias que rechazan la explotación de la riqueza natural en el país.
Los gobiernos no han impulsado políticas tendientes a contrarrestar la concentración de la riqueza y mucho menos se identifican políticas para el desarrollo de los pueblos maya, garífuna y xinka que históricamente han sido excluidos. Ante estas circunstancias, los planteamientos tendrán que venir desde los pueblos, por ello, los municipios de Santa Eulalia, San Juan Ixcoy, San Pedro Soloma, Santa Cruz Barrillas, San Miguel Acatán, San Rafael La Independencia, San Mateo Ixtatán, San Sebastián Coatán y varias comunidades del Yichkán, Quiché, se han organizado para instalar en años venideros el Parlamento maya q´anjob»al, chuj y akateko, instancia que impulsará una autonomía regional y ejemplo real de una reivindicación indígena a nivel nacional e internacional. Esta iniciativa no es reciente, sino es resultado de varias discusiones comunitarias de los municipios que creen y valoran el conocimiento de los ancianos y ancianas sobre la identidad cultural y la cosmogonía ancestral.
La decisión de revalorizar la riqueza cultural q´anjob»al, chuj y akateka es restablecer el sistema patq»um (en idioma castellano se asimila a parlamento), fundamentándose sobre la experiencia, el conocimiento, la sabiduría y consejos de las ancianas y ancianos, quienes guían los jóvenes, mujeres, hombres, autoridades locales y dirigentes comunitarios. El planteamiento pretende la autonomía territorial, política, social, económica y cultural de la región, tomando como base la integralidad precolonial maya, dirigida a revertir las desigualdades económicas y mejorar la situación de vida de las personas. No se busca independencia o excluirse, sino por el contrario debe considerarse como una forma de refundar la verdadera nación guatemalteca y esperar que el proceso sea un gran cambio pronosticado por nuestros abuelos y para ello, los pueblos deben estar preparados.