Publica lista de los «traidores»


José Antonio Iglesias, paracorto de la selección cubana de béisbol, desertó esta semana aprovechando un torneo en Edmonton, Canadá.

Fidel Castro rompió la práctica oficial de ocultar las deserciones deportivas, y exhibió hoy con nombre y apellido a recientes «traidores», en un artí­culo en el que acusa a Estados Unidos de una ofensiva «a degí¼ello» contra Cuba.


«Es un toque a degí¼ello contra Cuba robándonos cerebros, músculos y huesos», denuncia Castro, próximo a los 82 años, dos de ellos alejado del poder por una crisis de salud, pero incidiendo en la polí­tica nacional a través de artí­culos de prensa, mensajes y prólogos a libros.

El tema de las deserciones deportivas y su silenciamiento durante decenios ya habí­a sido tratado por Castro en otro artí­culo, el 16 de julio.

«Deslumbramos a nuestro pueblo con los éxitos y las promesas deportivas, pero después no nos atrevemos ni siquiera a publicar los nombres de los que traicionan a su patria vendiéndose al enemigo», dijo entonces.

El caso mas sensible es el de los beisbolistas, deporte nacional que es verdadera pasión en la isla, los que pasan de modestos jugadores a profesionales de jugosos contratos en ligas mayores de Estados Unidos.

«No permitamos jamás que los traidores visiten después el paí­s para exhibir los lujos obtenidos con la infamia. Culpémonos también a nosotros mismos», llamó Castro en julio pasado.

«Estados Unidos, en ví­speras de las Olimpiadas, compró con su dinero mercenario a Alexei Ramí­rez, lí­der jonronero de la Serie Nacional del 2007 en nuestro paí­s», dice ahora Castro y añade que «repugnan los detalles de los trámites mercantiles que rodearon el caso y divulgaron los cables sobre el reparto de dinero».

Apasionado de los deportes y otrora cultor de la natación, el béisbol y el básquetbol, Castro es enemigo a rajatabla del profesionalismo, eliminado en Cuba en la década de los años 60.

También hizo a referencia al pitcher Noel Argí¼elles, y al shortstop José Antonio Iglesias, quienes desertaron en el XXIII Campeonato Mundial Juvenil de Béisbol que se celebra en Edmonton, Canadá.

«Pero no solo en la pelota tiene lugar la agresión imperialista. Hace unos meses, una parte de nuestro equipo masculino de fútbol se dejó arrastrar a la traición en Estados Unidos, reduciendo las perspectivas de Cuba en ese deporte en el área internacional», señaló.

Los futbolistas Manuel Miranda, Erlys Garcí­a, Yenier Bermúdez, Yornady Alvarez, Loanny Cartaya, Yenry Dí­az y Eder Roldán abandonaron la selección que disputaba el Preolí­mpico de Concacaf en Tampa.

Una atleta olí­mpica de judo, Yurisel Larde, casi segura medalla de oro en Pekí­n «fue sobornada» durante una competencia en Miami, Estados Unidos, señaló.

«Comprando nuestros atletas, nos arrebataron cinco medallas de oro seguras en el boxeo olí­mpico», señala en referencia a los campeones olí­mpicos Odlanier Solí­s (más de 91 kg), Yan Barthelemí­ (48) y Yuriorkis Gamboa (57) que abandonaron en el 2006 un equipo que entrenaba en Venezuela.

Otros dos, el bicampeón olí­mpico Guillermo Rigondeaux (54) y el prospecto Erislandy Lara, protagonizaron una rocambolesca historia de secuestro-deserción en los Panamericanos de Rio de Janeiro, que terminó con la deportación de ambos para Cuba y su suspensión definitiva del deporte. Lara emigró como balsero y ya pelea profesionalmente.

Otros casos menos relevantes de deserciones no fueron tocados por Castro, como el de los campeones mundiales de lucha libre Alexis Rodrí­guez (120 kg) y René Montero (55) quienes abandonaron este año la selección en una base entrenamiento en España.

Aún así­, Castro augura que en los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n, que se inician la próxima semana, los cubanos «se batirán por el oro con más dignidad que nunca, y nuestro pueblo disfrutará de sus medallas como jamás lo hizo. Entonces los fanáticos se acordarán de los traidores».