Psicosis por supuesta bomba


Policí­as de la Unidad Antiexplosivos inician con las diligencias de identificación de un artefacto explosivo que se presume estaba en la mochila de un pasajero fallecido. FOTO LA HORA: JOSí‰ DíVILA

La muerte de un pasajero que llevaba una mochila donde supuestamente iba un artefacto explosivo, alertó a las autoridades de la PNC en la zona 6, debido a que luego del crimen el teléfono que estaba dentro de ese maletí­n empezó a sonar de forma inusual.

Mariela Castañon
mcastanon@lahora.com.gt

El fallecido es un hombre de aproximadamente 25 años, que se cree podrí­a estar vinculado con las pandillas por la forma violenta en que fue asesinado, ya que recibió al menos tres impactos de bala en la cabeza y el pecho.

El hombre vestí­a pantalón y camisa negra, tenis blancos y calcetines negros, informaron los Bomberos Municipales. El crimen se cometió en un bus de la Ruta 83 en la 23 avenida y 6a. calle de la zona 6.

El asesinato, según las autoridades, fue desde una motocicleta que transportaba a dos hombres y quienes habrí­an perseguido el bus desde dos cuadras atrás.

El piloto de la unidad relató no haber visto nada, únicamente escuchó los impactos de bala y poco después vio al usuario muerto, este viajaba en el último asiento del bus.

El conductor agregó que unos 50 pasajeros viajaban en el vehí­culo y al escuchar los impactos de bala se resguardaron debajo de los sillones.

Explosivo

La ví­ctima mortal llevaba una mochila, que en su interior tení­a un teléfono celular que empezó sonar de forma distinta a como lo hace un móvil normal, lo cual hizo pensar a la Policí­a Nacional Civil (PNC) que podrí­a activar un artefacto explosivo y causar daños.

La Unidad de Antiexplosivos de la institución realizó una verificación en la unidad de transporte para confirmar la sospecha, al cierre de Diario La Hora agentes y Peritos del Ministerio Público (MP) continuaban con el análisis de la evidencia.

El pasado 3 de enero un bus de la Ruta Quetzal fue atacado por una mujer que llevaba una mochila con una bomba incendiaria, la cual detonó poco después de que ella descendió del bus. El suceso cobró la vida de nueve personas y dejó graves secuelas de dolor en los familiares de las ví­ctimas.

Por el ataque terrorista aún se recuperan en el hospital Roosevelt, Victoriano Galeano Santizo, de 54 años y Feliciano Pixtún, 52, quienes sufrieron heridas de segundo grado.

La ví­ctima mortal llevaba una mochila, que en su interior tení­a un teléfono celular que empezó sonar de forma distinta a como lo hace un móvil normal, lo cual hizo pensar a la PNC que podrí­a activar un artefacto explosivo y causar daños.