Psicología de príncipes


EDUardo-Blandon-2013

El cura se llama Franz-Peter Tebartz-van Elst, la prensa dice que es el obispo más joven de Alemania y que en Limburg fue denunciado por despilfarrar las arcas eclesiales. Se habla de 30 millones de euros gastados en la construcción de su residencia.  Una bicoca comparado con el amor de una madre, bromean algunos.

Eduardo Blandón


Pero la noticia no debe ser el pretexto para crucificar al cura apegado a la vida opípara, sino el señalamiento de un estilo clerical demasiado holgado de pastores que no huelen a oveja. Un comportamiento que desacredita el seguimiento de Cristo pobre y el proyecto religioso que dicta “la opción preferencial por los pobres”.

Cierto que algunos curas habituados a la filosofía escolástica hacen complicados razonamientos explicando el significado de la pobreza evangélica y que otros retuercen las Sagradas Escrituras y la teología en busca de fundamentos que justifiquen una vida lujosa. Pero en el fondo, la mayor parte de los cristianos reconocen a los prelados que viven como reyezuelos.

De hecho quizá el obispo de Limburg considere una tontera el revuelo de las noticias. Pero no comparten su conciencia laxa los feligreses de Alemania que son quienes sufragan directamente su gasto con el llamado impuesto religioso. De aquí que la fiscalía le investigue, reportó la prensa, por negar a un medio de comunicación que voló en primera clase a India para un viaje pastoral y que el precio de su residencia no era de 5.5 millones de euros, sino de 30; lo que sabía desde el primer día, según declaró su arquitecto.

No se trata de Franz-Peter Tebartz-van Elst lo que lastima a los feligreses, sino la desvergüenza y la mentira generalizada en algunos. El obispo alemán representa aquello que desnaturaliza la identidad cristiana. Por eso la crítica severa y radical del Papa argentino que invita a los obispos a la simplicidad, al trato fraterno e incluso a la vida frugal.

«Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan ‘psicología de príncipes’», dijo el Pontífice en una reunión con los cuarenta y cinco obispos del comité coordinador del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) en Brasil.

«Pastoral es el ejercicio de la maternalidad de la Iglesia. A veces nos olvidamos de eso y la pobre es madrastra», concluyó el Papa, haciendo reír, creo que nerviosamente y con escepticismo, a los obispos.