Prueba documental



La responsabilidad de las autoridades de la Superintendencia de Bancos en las pérdidas sufridas por clientes de los bancos del Café y de Comercio que no han podido recuperar su dinero es indiscutible a partir de las declaraciones del licenciado Willy Zapata asegurando a la clientela del sistema bancario en sendas ocasiones que no habí­a motivo para preocuparse y que podí­an mantener su confianza en las instituciones financieras, no obstante que informes en su poder indicaban lo contrario.

Pero más grave y serio que esas declaraciones es lo que ahora se sabe, respecto al aval expreso otorgado por la misma Superintendencia de Bancos y la Junta Monetaria a los Bonos Hipotecarios Comercio I emitidos por el Banco de Comercio con vencimiento al 31 de mayo del año 2020. Se trata de documentos oficiales que sirvieron para avalar las inversiones que particulares realizaron en esa entidad bancaria y son tí­tulos no sólo congruentes con el derecho mercantil, sino que además emitidos de conformidad con un reglamento especí­fico aprobado por la Junta Monetaria en resolución consignada en el instrumento.

Además, cada uno de los tí­tulos de la emisión de Bonos Hipotecarios fue debidamente registrado en la Superintendencia de Bancos y por lo tanto se trata, teóricamente, de valores asegurados por las autoridades monetarias. De no ser así­, para qué diablos se tuvieron que registrar y para qué diablos la Junta Monetaria reglamentó esa emisión de bonos.

Ocurre en Guatemala que nadie se hace responsable de nada. En inglés se utiliza la palabra «accountability» como un concepto que tiene mucho que ver con ética y rendición de cuentas, pero en nuestro medio vemos que nadie tiene que pagar por sus actos ni muchos menos por errores de acción o de omisión. Un funcionario que avala expresamente a todas las entidades financieras está induciendo al cliente a tener confianza en los bancos, a creer ciegamente en la fortaleza de las instituciones y eso fue exactamente lo que hizo el señor Zapata cuando habló del Banco del Café, primero, y cuando dijo posteriormente al descalabro de esa entidad que no habí­a ninguna otra que presentara problemas. En otras palabras, él, en su calidad de Superintendente de Bancos, indujo a la gente a confiar en dos instituciones que él sabí­a estaban en situación complicada.

Cuando en la Bolsa de Valores de Estados Unidos se produjo la crisis por los engaños tipo Enron y las otras empresas públicas que desfalcaron a miles de inversionistas, lo primero que se hizo fue destituir al ejecutivo de la Bolsa de Nueva York. Eso es «accountability» porque él estaba precisamente nombrado para evitar esos fraudes y si no advirtió al público, fue responsable de encubrir los malos manejos.

Guatemala es, ha sido y seguirá siendo el paraí­so de la impunidad porque aquí­ nadie rinde cuentas. Y la mejor prueba la tenemos con la Superintendencia de Bancos y su papel para inducir a los clientes a confiar en dos bancos que estaban a punto de tronar.