Prudente optimismo


El sector inmobiliario y los consumidores enviaron señales optimistas en Estados Unidos ayer, pero los analistas se muestran cautos sobre estos datos alentadores de la primera economí­a mundial.


En lo que respecta al consumo, la sorpresa positiva provino de la recuperación del í­ndice de confianza del Conference Board, a 56,9 puntos en agosto contra 51,9 puntos en julio, un nivel que supera las previsiones de los analistas.

Las familias son más optimistas sobre el futuro, en momentos en que los precios de la gasolina comienzan a bajar, indicó el instituto privado de coyuntura.

La Bolsa de Nueva York se recuperó netamente luego de este indicador, aunque redujo sus ganancias hacia la media jornada. «Es realmente una buena noticia, que permitió al mercado recuperarse parcialmente», comentó Peter Cardillo, de Avalon Partners.

La confianza de los consumidores es seguida de cerca porque el consumo es tradicionalmente el motor del crecimiento estadounidense, pese a que amenaza con hundirse desde el comienzo de la crisis inmobiliaria.

Los analistas advierten sin embargo que se debe tomar con pinzas esta mejorí­a, principalmente a causa de la visión que se tiene del mercado laboral. Se está lejos de los niveles del año pasado (superiores a 100 puntos).

«La confianza está muy baja, afectada por el descenso de los precios inmobiliarios, de la restricción del crédito y los despidos», consideró Robert Kavcic del grupo financiero BMO, agregando que «será necesaria una mejorí­a en esos tres sectores para que la recuperación se consolide».

En relación al inmobiliario, las noticias también son mixtas, aunque varios í­ndices permiten esperar que la espiral de caí­da de los precios llegue pronto a su fin.

El reputado í­ndice S&P/Case-Shiller anunció un descenso de 15,9% en los precios de las viviendas en junio en las 20 mayores aglomeraciones estadounidenses. Es realmente una caí­da récord «pero fuera de los mercados del oeste y de Florida, que habí­an registrado un boom extraordinario en el perí­odo floreciente del sector inmobiliario, los precios comienzan a estabilizarse», subrayó Nigel Gault del gabinete Global Insight.

Sobre un mes, los precios bajaron solamente 0,5% (una desaceleración en relación a los meses anteriores) y nueve aglomeraciones registraron un alza.

Finalmente, las ventas de viviendas nuevas aumentaron en julio ( 2,4%), en relación a junio, y los stocks de viviendas en venta registraron su mayor caí­da en 45 años, factores que podrí­an anunciar una reabsorción de inmuebles por el mercado y una estabilización a mediano plazo.

Pero los analistas también relativizan estas buenas noticias.

La recuperación de los precios inmobiliarios es «crucial» para poner a flote los mercados financieros y el conjunto de la economí­a, pero «el inmobiliario todaví­a no salió de la crisis», subrayan analistas de economy.com.

Los embargos de viviendas siguen aumentando y ello contribuye a saturar el mercado, agregan.

Si bien es cierto que el descenso de los precios inmobiliarios se desacelera, teniendo en cuenta el endurecimiento del mercado del crédito, «todaví­a es demasiado pronto para saber si se llegó al fondo», subrayó Gault.