Prudencia con ofrecimientos


Los lí­deres musulmanes recibieron hoy con prudencia la promesa del presidente Barack Obama de un nuevo enfoque en las relaciones entre Estados Unidos y el mundo islámico y estimaron que el cierre de la prisión de Guantánamo, habilitada en el marco de la «guerra contra el terrorismo», serí­a una buena señal para el futuro.


El primer discurso del presidente Obama dio ayer esperanzas de que su gobierno reparase rápidamente las profundas desavenencias entre Estados Unidos y el mundo árabe que emergieron durante la Presidencia de George W. Bush.

«Con el mundo musulmán, buscaremos un nuevo enfoque para avanzar, basado en el interés y el respeto mutuos», dijo Obama en las escalinatas del Capitolio después de prestar juramento ante una multitud de más de un millón de personas.

El nuevo mandatario anunció que Estados Unidos comenzará «a dejar responsablemente Irak a su pueblo y a forjar una paz duramente ganada en Afganistán». También dijo que trabajará «con viejos amigos y ex adversarios, para reducir la amenaza nuclear».

Obama pidió inmediatamente después de asumir el cargo suspender por 120 dí­as los procesos ante tribunales de excepción de Guantánamo, que juzgan actualmente a cinco presuntos implicados en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. Dos fiscales deben decir este miércoles si aceptan la solicitud.

La cárcel de Guantánamo, en una base naval estadounidense situada en el extremo oriental de la isla de Cuba, se convirtió en un estigma denunciado por los defensores de los derechos humanos y Obama prometió su cierre durante la campaña electoral. Esa medida apaciguarí­a el resentimiento de los musulmanes causado por el tratamiento infligido allí­ a los detenidos.

«El cierre de esa prisión serí­a una buena señal», dijo Makarim Wibisono, ex embajador ante la ONU de Indonesia, el paí­s con mayor cantidad de musulmanes del mundo.

«Esa fue una de las promesas de Obama durante su campaña. Espero que eso avance rápidamente y que la nueva administración sea más sensible a los derechos humanos», añadió.

Sin embargo Obama no hizo referencia alguna en su discurso al conflicto entre israelí­es y palestinos ni a la sangrienta ofensiva de Israel en Gaza, lo cual fue visto con preocupación por algunos analistas.

Maskuri Abdilah, lí­der de Nahdlatul Ulama -la organización más importante del mundo musulmám con cerca de 60 millones de seguidores- dijo que Obama evitó así­ referise al problema que más concierne al mundo musulmán.

«Está muy bien que Obama quiera darle un nuevo enfoque a las relaciones con el mundo musulmán, pero lo primero que tiene que cambiar es la polí­tica de Estados Unidos hacia Israel y el conflicto palestino», dijo a la AFP.

«Esto es crucial porque este problema es la raí­z de toda la violencia y la tensión entre el mundo islámico y Occidente», añadió.

Obama deberá enfrentarse a complejos desafí­os tales como la retirada de Irak, lograr la paz en Oriente Medio y Afganistán, estabilizar a Pakistán, paí­s que cuenta con la bomba atómica, e impedir que Irán se dote del arma nuclear, todos ellos temas espinosos en las relaciones entre los musulmanes y Estados Unidos.

Obama tendrá que encarar «las realidades de la región» en el caso de Pakistán -aliado crucial de Estados Unidos en la «guerra contra el terrorismo», que lucha internamente contra una insurgencia islamista radical-, estima Ishtiaq Ahmed, profesor de relaciones internacionales de la Universidad paquistaní­ Wuaid-e-Azam.

«Respecto a Irak y Afganistán, Obama debe dar un vuelco a la polí­tica neoconservadora de Bush que creó tantas grietas entre Estados Unidos y el mundo musulmán», dijo.

Jurshid Ahmed, lí­der del principal partido polí­tico religioso paquistaní­, Jamaat-i-Islami, dijo: «Sólo puedo orar. Tengo algunas esperanzas, pero con la debida precaución».

También expresó su deseo de que Obama haga lo mejor, pero recalcó «su silencio sobre la masacre de los palestinos en Gaza».

En el vecino Afganistán, adonde Obama planea enviar más tropas para combatir una creciente insurgencia talibán, el analista Harun Mir, del Centro de Investigaciones y Estudios polí­ticos, dijo que el discurso de Obama «ha enviado una señal fuerte de que quiere mejorar sus relaciones con el mundo musulmán».

«Hay ya mucho optimismo con él en el mundo musulmán», aseguró.

El portavoz talibán Yusuf Ahmadi dijo que la milicia radical islamista, desalojada del poder tras la invasión de Afganistán liderada por Estados Unidos en 2001, «no tendrá problemas con Obama» si retira las fuerzas estadounidenses.