Después de una semana en la que el futbol fue atractivo y en la que los guatemaltecos no pudimos vibrar con la pasión de las eliminatorias para el Mundial del año entrante, uno se pregunta qué podemos y debemos hacer para que el deporte más popular de los guatemaltecos nos dé más alegrías que penas.
El problema del futbol se resuelve con voluntad y mucha determinación. Lastimosamente, esto es lo que nos ha faltado para los grandes retos y problemas que afronta el país y por eso es que cada día perdemos terreno en lugar de ir para adelante.
En un país en el que la falta de oportunidades es el común denominador, en el que las maras cada día son el instrumento de «solución» para esa falta de oportunidad, urge una visión de largo plazo y de país que nos permita ofrecerle a nuestra juventud opciones a través del deporte.
Si nosotros construyéramos un proyecto gol en cada departamento del país, en el que los mejores cien o doscientos niños del lugar se internen, entrenen, estudien, se alimenten y se ejerciten físicamente, no solo crearíamos miles de empleos, sino que además daríamos un paso enorme en nuestras aspiraciones futbolísticas y les estaríamos dando a los niños oportunidades de desarrollo que históricamente les han sido negadas en este país.
El infante iniciaría su día recibiendo educación para tener un futuro aparte del futbol, entrenaría, se alimentaría bien, se ejercitaría en un gimnasio y tendría la oportunidad de pasar el fin de semana con sus padres.
Con ello lograríamos que el futbol de nuestro país salga adelante y, más importante, le estaríamos dando a nuestra juventud herramientas vitales para que sean la generación del cambio en Guatemala.
Al darles educación y oportunidad de aspirar a un futuro mejor, podemos lograr cambios trascendentales en este país que tanto necesita de ciudadanos comprometidos por una Guatemala mejor.
Claro que dicha propuesta toca muchos intereses de aquellos que lucran con el deporte como está, pues saben que los recursos que están destinados para tal fin hoy sirven para satisfacer intereses personales.
Si el presidente Colom desea que a través del programa Escuelas Abiertas los fines de semana la población pueda encontrar en el deporte una manera sana de vivir, esta puede ser una oportunidad importante para dar un golpe de efecto en lo que al desarrollo del país se refiere.
Una vez más, con medidas como esta todos los guatemaltecos cerraríamos filas con un Presidente que busque privilegiar de manera real a nuestros jóvenes y su talento.
Con ello, cumpliríamos en unos ocho o diez años la aspiración de muchos guatemaltecos de ir al Mundial y más importante, le daríamos la oportunidad a quienes no sigan jugando futbol de aspirar a una carrera profesional que cambie sus vidas y Guatemala.
Medidas como estas son las que nos hacen falta en este país, pues no solo dan oportunidades a los jóvenes sino que además demostrarían que alguien quiere cambiar la forma en que ha operado un sistema que solo beneficia a los astutos o pícaros.
De nada sirve que perdamos, como país, tres años más. Debemos de entender todos, pero principalmente nuestras autoridades, que su fracaso en la administración del país es terrible para nuestras aspiraciones para salir adelante y por eso todos debemos de cerrar filas con Guatemala.
Medidas sencillas como ésta, que demostrarían sensatez y deseo de hacer las cosas, harían que muchos guatemaltecos nos comprometamos y nos metamos de lleno en la búsqueda de un mejor país.