El proyecto de Estados Unidos de instalar en Europa Central su escudo antimisiles nacional, duramente resistido por Rusia, ha llevado a los países de la OTAN a acelerar su reflexión sobre la posibilidad de crear un sistema similar propio.
Una muestra de esto son las reuniones que se celebrarán el próximo 19 de abril en la sede de la Alianza Atlántica en Bruselas entre sus 26 socios y luego con Rusia para examinar la controvertida idea norteamericana, según fuentes diplomáticas.
«El despliegue en Europa de una defensa antimisiles plantea tantas preguntas fundamentales como el armamento nuclear en tiempos de la Guerra Fría, ya que puede poner em jaque las ecuaciones estratégicas y alterar el clima político», estimó un diplomátco europeo.
Entre las cuestiones sin respuesta se encuentra la del papel de la defensa europea dentro de este panorama, según el mismo diplomático.
Negociada desde el 22 de enero por Washington, la instalación de 10 interceptores en Polonia y un radar en República Checa «afecta al mismo tiempo las relaciones transatlánticas, entre la OTAN y Rusia y entre los aliados europeos, además del proyecto de escudo estudiado en forma independiente» por la Alianza del Atlántico Norte, dijo.
Hasta el momento, la delegación permanente rusa ante la OTAN fue informada en varias ocasiones por los norteamericanos de su proyecto para enfrentar la amenaza de un disparo de misil intercontinental desde Irán.
Sin embargo, tras el anuncio de la apertura de negociaciones, Rusia ha denunciado un regreso al espíritu de la Guerra Fría, enojada por esta incursión en su antigua zona de influencia.
De su lado, y en nombre de la «indivisibilidad» de la seguridad de todos los aliados, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, se manifestó el lunes pasado a favor de que la organización se dote de un sistema antimiles complementario para cubrir a los países -Turquía, Grecia, Bulgaria y Rumania- que no serían protegidos por la escudo norteamericano.
Incluso si Alemania insistió para que la OTAN se ocupe de tema, todos los aliados reconocen que las negociaciones bilaterales en curso entre Estados Unidos de un lado y Polonia y Repúlbica Checa del otro forma revisten de la soberanía de los países concernidos.
«Primero es necesario que los tres países concluyan sus discusiones. Sólo después la OTAN podrá analizar la cuestión», estimó un diplomático español.
Mientras tanto, los aliados, según diplomáticos europeos, debe reflexionar sobre los puntos claves de un posible escudo de la OTAN, entre ellos los concernientes a las amenazas reales, el costo (evualuado entre 20 mil y 30 mil millones de dólares) y la coordinación entre ese sistema y el norteamericano.
Ante esta situación, muchos aliados ha optado por la prudencia, no sólo por las protestas de Moscú, sino también por la reacción de sus opiniones públicas.
Incluso, un puñado de esos países, entre ellos Noruega y Canadá, se han negado a toda difusión del estudio de factibilidad de un sistema propio para la OTAN concluido en junio de 2006 por temor a alarmar al púlbico, indicaron diplomáticos.
Estas reticencias han provocado a su vez malestar entre los países más cercanos a Estados Unidos, que ya albergan infraestructura del escudo norteamericano, como el Reino Unido o Dinamarca (en Groelandia), y aquellos que quieren imitarlos, como Polonia y Repúnblica Checa.
interceptores
Serían instalados en Polonia como parte del escudo antimisiles de Estados Unidos