Huelgas y protestas, salpicadas de violencia, paralizaban hoy a Grecia, en momentos en que el Parlamento se disponía a aprobar un duro plan de austeridad con el que el gobierno busca reducir el déficit público y tranquilizar a los mercados internacionales.
El primer ministro socialista Giorgos Papandreou se encontraba en Berlín, donde intentaba obtener el apoyo del gobierno alemán para su plan y restablecer la credibilidad de los mercados en el país.
El nuevo paquete anunciado el miércoles, que busca reducir el gasto público en unos 4.800 millones de euros (6.500 millones de dólares), desató la ira de las principales organizaciones sindicales.
En medio de las protestas del viernes, el jefe de la Confederación General de Trabajadores griegos GSEE, Yannis Panagopoulos, resultó levemente herido tras recibir puñetazos de un grupo de jóvenes cuando pronunciaba un discurso ante el edificio del Parlamento.
De inmediato, se desataron enfrentamientos entre jóvenes y policías que lanzaron gases lacrimógenos.
En Atenas, donde se presentaron gigantescos embotellamientos desde la madrugada, ningún medio de transporte público funcionaba normalmente el viernes.
En Salónica (norte), segunda ciudad más importante del país, el transporte urbano también se encontraba suspendido.
Todos los aeropuertos interrumpieron el tráfico aéreo entre el mediodía y las 16H00 locales (10H00 a 14HOO GMT), debido a la huelga iniciada por los controladores aéreos.
Las dos compañías aéreas griegas comenzaron a anular los vuelos que tenían programados para el viernes. Olympic Air había cancelado 17 vuelos y reprogramó 20, y Aegean Airlines anuló 5 vuelos y reprogramó 27.
Los hospitales estatales funcionaban con un mínimo de personal, mientras que los empleados ferroviarios y los maestros de escuela también proclamaron una huelga de 24 horas.
Incluso los sindicatos de la policía llamaron a sus miembros a unirse a las manifestaciones convocadas por las demás organizaciones gremiales en el país.
Pese a la muestra de fuerza de los sindicatos se esperaba que el Parlamento apruebe las medidas decididas por el gobierno de Papandreou, que han sido descritas por analistas como las más dramáticas propuestas por un país desarrollado en tiempos de paz.
El plan comprende un alza de 2% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), aumentos en los gravámenes al tabaco, el alcohol, los combustibles y los productos de lujo, y fuertes recortes salariales en el sector público.
Además de un déficit de 12,7% del PIB (Producto Interior Bruto) en 2009, que pretende recortar a 8,7% este año, Grecia, un país miembro de la UE y de la zona euro, tiene una enorme deuda pública, de unos 300.000 millones de euros equivalentes al 113% de su PIB.
El nuevo paquete fue saludado por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).
El ministro alemán de Economía, Rainer Bruderle, afirmó hoy que su país «no dará un centavo» a Grecia, inmersa en una grave crisis financiera, pocas horas antes de una reunión entre la canciller germana Angela Merkel y el primer ministro griego Giorgos Papandreou en Berlín.