Protestas proyectan espectro de parálisis


Grupos de jóvenes participaron en una nueva jornada de huelgas y protestas contra la reforma de la jubilación impulsada por el presidente Nicolas Sarkozy. AFP PHOTO PHILIPPE HUGUEN

Francia viví­a el martes una nueva jornada de huelgas y protestas contra la reforma de la jubilación impulsada por el presidente Nicolas Sarkozy, que anunció medidas para enfrentar la escasez de combustible y amenazó con recurrir a las fuerzas del orden para evitar «desbordamientos».


Los sindicatos expresaron su rechazo total a la modificación del sistema jubilatorio. AFP PHOTO VALERY HACHE

El ministerio del Interior habí­a contabilizado al mediodí­a 480.000 personas en las marchas, poco antes de la protesta de Parí­s, en esta sexta jornada de movilización desde inicios de septiembre, marcada por perturbaciones del tráfico aéreo y por algunos incidentes en torno a colegios secundarios, cada vez más presentes en las calles.

Las huelgas iniciadas hace ocho dí­as en las doce refinerí­as de Francia y el bloqueo de algunos depósitos de combustible dejaron ya sin carburante a 2.500 de las 12.500 estaciones de servicio del paí­s, según fuentes del sector.

Sarkozy anunció que tomará medidas contra el bloqueo de refinerí­as, «porque hay gente que quiere trabajar y no debe ser privada de combustible».

Según el primer ministro francés, Francois Fillon, el gobierno pondrá en marcha un «plan de traslado de combustible» para abastecer a las estaciones de servicio, pues «un tercio» de los 96 departamentos de Francia sufren escasez de carburante.

Sarkozy afirmó desde Deauville (norte), donde participó en una cumbre franco-ruso-alemana, que también tomará medidas para que «se garantice el orden» y se eviten «desbordamientos».

Y reiteró su determinación de seguir adelante con la reforma, actualmente en su tramitación final en el Senado, que prevé elevar de 60 a 62 años la edad mí­nima para jubilarse y de 65 a 67 años la edad para cobrar una pensión completa.

«El mayor desbordamiento serí­a no cumplir mi deber y no prever la financiación de las jubilaciones», insistió el mandatario conservador, sin mostrarse dispuesto a «escuchar la magnitud de la protesta» y «negociaciones con los sindicatos», como se lo pidió el martes el secretario general de la CGT, primer sindicato de Francia, Bernard Thibault.

El movimiento social seguí­a extendiéndose a los jóvenes, con algunos incidentes en Nanterre (noroeste de Parí­s) y Lyon (centro-este), donde grupos de jóvenes -muchos encapuchados- quemaron algunos vehí­culos y dañaron material urbano.

Una muchacha de 15 años resultó herida tras estallar una motocicleta cerca de un contenedor de basura en llamas frente a su colegio en el sur de la capital, indicaron fuentes municipales.

Una decena de las 83 universidades del paí­s estaban bloqueadas, según la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF).

La huelga afectaba también al tráfico aéreo, con la anulación del 50% de los vuelos en el aeropuerto parisino de Orly y del 30% en los aeropuertos de Roissy Charles de Gaulle y del interior.

El tráfico ferroviario también se veí­a afectado, igual que la circulación en diversos puntos del paí­s, donde los camioneros efectuaban «operaciones tortuga» y grupos de manifestantes bloqueaban el ingreso a fábricas, plantas industriales, depósitos de combustible o aeropuertos, como en Burdeos.

Con diversos grados de adhesión, en algunos casos superiores al pasado martes, la huelga era seguida en correos, telecomunicaciones, educación, guarderí­as, radios públicas, recolectores de residuos en algunas ciudades y hasta transportadores de caudales.

Los sindicatos, que convocaron a más de 260 manifestaciones, lanzaron un llamamiento «a la calma», poco antes del inicio de la manifestación parisina, a las 13H30 locales (11H30 GMT) desde la Plaza de Italie.

Según sondeos, esta nueva jornada de protestas cuenta con el apoyo del 71% de los franceses.

El martes pasado, los sindicatos lograron sacar a las calles a 3,5 millones de manifestantes -1,2 millones según el gobierno- un récord de participación.

La reforma, cuya aprobación parlamentaria definitiva, en el Senado, estaba prevista para el miércoles, podrí­a ser aplazada hasta el fin de semana, cuando empiezan 10 dí­as de vacaciones escolares.