Varios grupos representantes de los sectores populares de Guatemala, especialmente del occidente del país, rechazaron la actividad minera que se realiza en el territorio nacional.
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De acuerdo con estas organizaciones, las actividades mineras están causando un grave daño al medioambiente de la región occidental del país. Las conclusiones vinieron luego de una semana de un foro celebrado en Sipacapa, del departamento de San Marcos.
En esta actividad, se reafirmó el rechazo y la condena contra la actividad minera de metales a cielo abierto, industria ejercida sobre todo por empresas transnacionales.
Mario Tema, uno de los dirigentes de estas organizaciones, indicaron que hoy hace dos años, se realizó una consulta popular en varios municipios, en donde se estableció que no se quería la instalación de las mineras en la región.
Sin embargo, pronto habría empezado a participar en la extracción de metales la empresa minera Merlin, que buscaba oro. Esta empresa funcionaba como propiedad de la empresa Montana, que ha recibido varias concesiones en Sipacapa y San Miguel Ixtahuacán.
De acuerdo con Tema, la estrategia de Merlin para obtener oro es triturar los montes, y los residuos son pasados por una mezcla de agua con cianuro, para lograr separar la tierra del oro.
En opinión de Sergio Padilla, antropólogo y miembro del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Mineros, para realizar el proceso se utiliza un promedio de 200 mil litros de agua por hora con un grave daño para las reservas naturales del líquido.
«En los alrededores de la instalación se observan ya promontorios de tierra procesada, los cuales contienen venenos como cianuro y arsénico que por efecto de las lluvias se filtran y dañan el manto freático y los terrenos circundantes», argumentó el antropólogo.
Según Juventina López, de la Coordinadora Nacional Indígena Campesina, llamó a defender el medio ambiente porque forma parte de una herencia cultural milenaria y es un elemento vital del equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.
«Estas empresas extraen la riqueza de la tierra y no dejan nada a cambio a las comunidades, que seguirán habitando en pobreza extrema y en un territorio deforestado, contaminado e incapaz de contribuir a su sostenimiento», indicó López.