Los narcotraficantes mexicanos no sólo causan violencia y olvidan arsenales, drogas, vehículos o helicópteros, en su afán de escapar; en un allanamiento realizado en abril pasado, se encontraron varias estatuas, una de las que llama la atención es una calavera conocida como «la Santa Muerte».
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Representantes de la Iglesia Católica y evangélica opinan que es muy común que este grupo de sicarios utilicen esas imágenes para «veneración», ya que están conscientes que las actividades ilícitas en las que están involucrados no pueden ser toleradas por el Creador, ni tampoco por la Iglesia.
«Ellos saben que matar a sangre fría o comerciar ilegalmente algo que es prohibido y que sirve para dañar a otras personas que lo consumen es una actividad que no puede ser aceptada por Dios», afirma un sacerdote católico.
Pero, en su afán de sentir el apoyo o la protección de un ser superior, buscan refugio en otros «seres oscuros», se afirma.
¿QUIí‰NES SON?
«La Santa Muerte» es una figura huesuda con una túnica encima, a la cual le rinden culto los narcotraficantes mexicanos, para pedir «protección y ayuda» en sus «negocios».
Pese a que en Guatemala aún no se ha encontrado gran cantidad de estas figuras, en la región norte de México es muy común que esa imagen se encuentre en los mercados, en colonias populares y puestos de ventas públicas.
Por otro lado, entre los hallazgos de la Policía mexicana sobresale Jesús Valverde, otra imagen a la que rinden culto los narcotraficantes.
Según la historia, este personaje era un bandido que vivió a finales del siglo XIX en la sierra de Sinaloa; éste se caracterizaba por robar, y con ello ayudaba a los pobres. Al igual que «la Santa Muerte», este personaje se ha convertido en otra de las figuras predilectas de los sicarios.
VIOLENCIA
A finales de 2007 los narcotraficantes mexicanos conocidos como «Los Zetas» arribaron a territorio guatemalteco, pero evidenciaron su presencia el 25 de marzo del año pasado, luego que se enfrentaran a tiros con narcos de este país; en ese combate armado murió Juan José León, alias «Juancho León».
Los actos de violencia originados por este grupo continuaron en los próximos meses. El 6 de octubre de 2008, un grupo de narcotraficantes se enfrentó a tiros con las fuerzas castrenses en Fray Bartolomé de las Casas, Alta Verapaz; no se reportaron víctimas.
El 30 de noviembre, en Agua Zarca, Santa Ana Huista, Huehuetenango, murieron 17 personas, a consecuencia de la disputa del territorio guatemalteco, informaron las autoridades policiales.
El 5 de marzo de 2009 dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y dos supuestos maleantes murieron tras un enfrentamiento armado que inició en Alta Verapaz y concluyó en el kilómetro 241 de la ruta Interamericana.
El 24 de abril en el kilómetro 30 de la ruta al Pacífico fueron abatidos cinco agentes de la División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA), a manos de sicarios que huyeron con rumbo desconocido.
Las fuerzas de seguridad montaron varios operativos días después, donde incautaron armas y las imágenes «adoradas» por los narcotraficantes.