¿Protección al consumidor o a los aseguradores?


La venta de un riesgo mediante la compra de un seguro es un negocio lucrativo. Ninguna compañí­a de seguros vende sus servicios sin pretender que el riesgo que garantiza no le sea rentable. En nuestro paí­s las aseguradoras han sido empresas sumamente rentables, tienen múltiples personas empleadas para vender y a la hora de tener que pagar o cumplir con los servicios a favor del asegurado «aplican la ley del embudo»; es decir, son buení­simas para vender, para cobrar pero sumamente complicadas para pagar el riesgo asegurado.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

La necesidad, el peligro del riesgo individual, especialmente en planes de salud y de vida hacen que muchas personas compren una póliza de seguro con la esperanza de no usarla porque a nadie le gusta enfermarse o peor aún morirse. La inversión que se hace en el pago a una aseguradora se deprecia permanentemente, quien hace 30 años compró una póliza de vida de Q20 mil, hoy al cobrarla recibe en poder adquisitivo Q2 mil; es decir, perdió 18 veces el valor de lo que pagó y la justificación es que él vendió un riesgo. Basta ver los grandes edificios, las grandes inversiones o los estados de pérdidas o ganancias de las aseguradoras para saber que les va muy bien.

Pero no satisfechas con el lucro, con su constante crecimiento patrimonial, buscan el «privilegio», que la ley los sobreproteja. Hace algunos años, siendo presidente del CACIF, cuestioné al Presidente del Congreso, doctor Trinidad Uclés, que existiera una iniciativa de ley que obligaba a que los accionistas de las compañí­as aseguradoras fueran como mí­nimo guatemaltecos en un 51%. El me respondió: «Si son miembros de CACIF quienes a través de su secretario general, Iván Barrera, los que están ofreciendo sustanciales cantidades a los diputados para que apruebe ésta ley. ¿Acaso usted no sabe que lo que se busca es desplazar a los actuales accionistas mayoritarios italianos y que sean los socios minoritarios guatemaltecos los que logren el beneficio de comprarles a sus consocios que tendrí­an que vender obligadamente y a bajo precio sus acciones?» Con vergí¼enza comprobé que era cierto.

Actualmente existe una iniciativa de ley que pretende, en contra del derecho del consumidor, obligar a que los seguros los vendan los mismos de siempre y que los guatemaltecos no tengan la libertad de poder comprar mejores seguros, a menores precios de empresas mucho más sólidas económicamente y menos complicadas a la hora de pagar o de cubrir un riesgo asegurado.

Una cosa es proteger al consumidor guatemalteco obligando a que la venta de los seguros esté registrada y supervisada por la Superintendencia de Bancos y otra cosa es tratar de fortalecer el monopolio de los aseguradores guatemaltecos, que indudablemente han de estar igual que en el pasado viendo cómo compran voluntades y utilizan lobitas o testaferros para garantizarse la compra obligada a mayores precios y con menores garantí­as en los seguros locales que principalmente la clase media y los profesionales compran para garantizar la salud de su familia y los riesgos de una muerte prematura.