Pros y contras de la séptima transmisión de mando


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En observancia a las disposiciones constitucionales y a la Ley Electoral y de Partidos Polí­ticos, con una hora y media de retraso, el sábado 14 de enero, se procedió al acto de transmisión de mando, el cual fue realizado en el Domo Polideportivo, en la zona 13.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

 


El ceremonial, como ya lo indiqué, se inició con retraso, estuvieron presentes diferentes delegaciones internacionales presididas, algunas de ellas como la de México, Colombia, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica por sus presidentes; otras por vicepresidentes como la de Venezuela, República Dominicana y Perú. Estuvo asimismo nuevamente presente el Prí­ncipe de Asturias, don Felipe de Borbón. También hubo delegaciones presididas por ministros y autoridades inferiores como la de Estados Unidos, quien envió la delegación de menor rango en la historia constitucional de Guatemala.

Fueron numerosas las autoridades locales, de diferentes sectores; presidentes anteriores sólo estuvo Vinicio Cerezo y vicepresidentes Roberto Stein y el suscrito, hecho que probablemente se le debe atribuir a que con menos de 24 horas fueron informados por Cancillerí­a que estaban invitados. Es de esperar que en el futuro no se repitan estos innecesarios errores por cuanto institucionalmente sabemos que a un acto de esa naturaleza debe de invitarse a los presidentes, vicepresidentes y ministros de Relaciones Exteriores, lo cual debe hacerse como corresponde con por lo menos una semana de anticipación.

Al ingreso del presidente Colom, igual que a su egreso, inadecuadamente parte de los presentes manifestaron de viva voz su censura y rechazo, hecho que también se ha producido en las transmisiones de mando anterior pero que en ningún caso se justifica, por cuanto todos los presidentes y vicepresidentes de la época democrática han sido electos por la mayorí­a de la población e independientemente de cómo se estime ha sido su gobierno, el respeto debe de privar por cuanto es la historia la única que en base a hechos evaluará y juzgará.

El discurso del presidente Otto Pérez Molina fue balanceado, predominó la reiteración de las promesas y compromisos que planteó y adquirió dentro del proceso eleccionario, resaltó el acertado señalamiento que él habí­a sido de los guatemaltecos que habí­an vivido los 36 años de conflicto y también habí­a sido gestor e iniciador en nombre del Ejército de los Acuerdos de Paz, por lo que sin olvidar lo que habí­a acontecido de ambos lados debí­a de perdonarse y en base a ello evitarse, por algunas personas que reciben apoyo internacional, continuar con acciones que impiden que las heridas se cierren.

Durante la entonación del Himno Nacional y La Granadera, en el ingreso y egreso del pabellón nacional, improcedentemente el presidente Otto Pérez Molina y la vicepresidenta Roxana Baldetti realizaron el saludo protocolario con la mano al pecho de forma empuñada, aspecto que han continuado efectuando en los diferentes subsiguientes actos donde recibió el bastón de mando de las Fuerzas Armadas, donde juramentó a las autoridades de la Policí­a Nacional, etc. Ello es improcedente porque como bien todos sabemos, el saludo al Himno Nacional y la Bandera es con la mano sobre el pecho, pero nunca con la mano empuñada y por coincidir este sí­mbolo con el del partido oficial se interpreta como un recordatorio de tipo polí­tico, lo cual entra en conflicto con el precepto constitucional que el Presidente y Vicepresidente son el sí­mbolo de la unidad nacional. Esperemos que eviten en el futuro continuar utilizando de esa forma la mano en los actos oficiales en que se entona el himno patrio.