Proponer, dialogar y luego qué (I)


Durante los años que he participado directa o indirectamente en la vida nacional, he conocido personas que predican sobre la necesidad de hacer los esfuerzos necesarios para que nuestro paí­s se desarrolle y la población goce de un mejor nivel de vida; algunos de buena fe y otros llevando agua a su molino.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Nadie cuestiona que Guatemala tenga un altí­simo nivel de pobreza y extrema pobreza; si se compara con Centroamérica o América Latina, nos encontramos siempre a la zaga, compartiendo esa mala situación con Haití­, Bolivia y, según el caso, con algún otro paí­s centroamericano.

La vida futura de nuestra población depende de mejorar la nutrición, salud, educación y seguridad. ¿Quién, cómo y con qué va a darle a ese 54% de la población en pobreza y en extrema pobreza esas condiciones y oportunidades? Análisis y planes se suceden los unos a los otros, pero se quedan en eso.

En 1980, en la Casa Crema, el coronel Cesar Quinteros, en presencia del alto mando del Ejército, planteó al sector privado organizado del paí­s la grave situación social en que se encontraba el mismo, factor que señalaban como la base de justificación de la guerrilla, requiriendo la aceptación del sector empresarial de la elevación de la carga tributaria. Después de escucharlo, se convino que en 30 dí­as se efectuarí­a una presentación desde el punto de vista de las cámaras y CACIF; para el efecto, se comisionó a la Asociación de Amigos del Paí­s, quien colocó a la cabeza del trabajo a presentar a Jorge Serrano Elí­as, quien con distinguidos profesionales, elaboraron una contrastante presentación donde se señalaba al gobierno de mala administración, la cual se efectuó en Mariscal Zavala. Cuarenta y ocho horas después, Serrano se autoexilió en San Antonio Texas, de donde no volvió sino hasta en 1982, después del golpe militar del 23 de marzo de ese año.

En 1985-86 la cúpula empresarial contrató al distinguido profesor norteamericano Harverguer y un significativo grupo de profesionales (Chicago Boys) de Chile y Argentina, quienes con la colaboración de profesionales locales con quienes participé, y algunos recién graduados de la Francisco Marroquí­n, produjeron el primer documento de «Plan de Lineamientos Económicos Sociales», que se les presentó a los partidos polí­ticos y al presidente Vinicio Cerezo.

En los subsiguientes años, ya creado el grupo CIEN, quien cuenta con el respaldo económico de la supercúpula, éste se apropió del tema, periódicamente lo han actualizado y presentado a los diferentes gobiernos, partidos polí­ticos y sectores sociales. En mis archivos tengo copias de estos documentos.

Hay varios otros hechos sobre esas aspiraciones de una mejor Guatemala, cada gobierno ha inventado el nombre de sus diálogos: Mesas de Concertación, Encuentros para la actualización, etc, sin resultados reales.

El 10 de enero de 1994, en México, bajo los auspicios de Naciones Unidas, el gobierno de Guatemala y la URNG suscribieron el primer acuerdo de paz, continuaron sus reuniones en 1995-1996 plasmando la totalidad de los acuerdos de paz, estos fueron elevados, posteriormente, a acuerdos de Estado. Mayor nivel formal no pueden tener; sin embargo, diez años después continúan pendientes de ser cumplidos en su mayor parte.

Recientemente aparece públicamente un denominado «Grupo Facilitador» que ha elaborado el «Plan Visión de Paí­s» con el que se pretende que los partidos polí­ticos se pongan de acuerdo para los próximos 15 años en temas como la salud, la desnutrición, etc.

Yo pregunto ¿nos hace falta información, análisis, diálogo, o estamos como una rueda de caballitos o de Chicago, dando vueltas y vueltas sobre una misma temática, sin reconocer que lo que no se ha dado es la voluntad polí­tica de aumentar la carga tributaria para que todos esos estudios, propuestas, aspiraciones y necesidades se puedan materializar?

Continúa.