Una declaración conjunta sobre la necesidad de evitar una «guerra de monedas» se perfilaba hoy en la reunión semestral del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde países avanzados y emergentes forcejean además sobre su representación en el organismo.
Estados Unidos abogó por dar al Fondo la responsabilidad de vigilar estrechamente el mercado cambiario, siguiendo la pauta propuesta por el director gerente Dominique Strauss-Kahn.
«El FMI debe fortalecer su vigilancia de las políticas cambiarias y acumulación de reservas», pidió el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, en la reunión del Comité Monetario y Financiero del Fondo.
«Es responsabilidad de los países tomar medidas, pero el FMI debe señalar efectivamente los retos y brindar apoyo para dirigir la acción. Una reforma significativa de los procedimientos de control es un reto central de la institución», indicó Geithner.
Strauss-Kahn había sugerido ese papel reforzado para el Fondo el jueves, con contactos más estrechos entre los principales emisores de divisas.
El ministro brasileño de Finanzas, Guido Mantega, que levantó polvareda con la expresión «guerra de monedas» hace casi dos semanas, exigió por su parte a los países avanzados que sigan implementando políticas de estímulo económico.
La polémica sobre las monedas se había centrado durante años en la devaluación forzada del yuan chino, una moneda controlada por Pekín.
El gobernador del Banco Central chino, Zhou Xiaochuan, rechazó nuevamente una rápida apreciación de su moneda y dijo que ese sería un movimiento gradual para no desequilibrar a su propio mercado interno.
El crecimiento mundial es tirado sin embargo por un club cada vez mayor de países emergentes y las tensiones se han agudizado a nivel planetario.
Brasil ha visto como su moneda se revalorizaba un 35% desde 2009 respecto al dólar. Su buen comportamiento económico está atrayendo un alud de inversión externa que está intentando controlar.
Para Brasil los países avanzados deben hacer más en sus mercados internos, pero los europeos y estadounidenses, con poco o ningún margen de maniobra presupuestario, no están dispuestos a escuchar nada al respecto.
Estados Unidos «ha hecho su tarea» al promover el ahorro interno, se limitó a indicar Geithner.
Ante la falta de acuerdo, el comunicado del Comité Monetario y Financiero parecía destinado a recoger la preocupación de todos los países miembro, sin ir más allá.
Los desequilibrios monetarios «no se van a resolver en cinco minutos», recordó Strauss-Kahn.
El FMI tiene además otro frente abierto, el de la redistribución de cuotas internas y de escaños en el consejo de administración del organismo.
Los europeos intentan aplazar lo máximo posible la dolorosa decisión de ceder hasta dos escaños de los nueve que controlan en el consejo (24 en total).
«Necesitamos probablemente más tiempo», admitió el ministro adjunto de Finanzas alemán, Jorg Asmussen.