Es urgente lograr que en Guatemala la ética, valores y principios prevalezca en cuanta cosa hagamos los chapines para no seguir cayendo irremediablemente en el desorden, el irrespeto y en la pérdida total de la vergí¼enza. Así como los fabricantes de medicinas no pueden anunciar irresponsablemente que tal producto, con la toma del primer frasco cura el cáncer, elimina las pecas o la caída de pelo, el gobierno no puede ni debe anunciar que el dinero que recauda de los impuestos y contribuciones se va a ir a las aldeas, caseríos y municipios pobres, evitando que se quede en manos de unos cuantos, mientras a todos consta que se siguen comprando lujosas camionetas de valores cercanos al millón de quetzales para los encopetados.
Tampoco el gobierno puede asegurar u ofrecer que no haya discriminación entre los alcaldes, mientras los habitantes del interior se sigan quejando a diario porque los fertilizantes se distribuyan prioritariamente al partido oficial, aparte que el dinero destinado a las obras públicas se manosee abierta y asquerosamente. Si el presidente Colom iba a viajar a Venezuela para agarrarse férreamente al proyecto de Petrocaribe, ¿al menos no debió haber dejado enterada a toda la población, de principio a fin de los contratos, condiciones y particularidades a suscribir, como de la forma y modo en que piensan invertir los miles de millones de quetzales que dicen van a usarse en obras de proyección social?.
¿Es que están jugando a gobernar o tan solo son sus primeros tanes, los que tienen toda la apariencia de estar queriendo tomarle el pelo a todo el mundo?
Ha llegado a tal punto el interés de nuestra clase política por perpetuarse en cualquier puesto público que llegue a ocupar, que en la propaganda del gobierno de Colom incluye frases como esta: «Trabajemos juntos. Nos vamos a ver en la campaña dentro de unos tres años. Y ojalá esa campaña sea distinta. Y ojalá todos los líderes del país trabajemos juntos, si es la misma gente». Pareciera entonces que es misión imposible ponerse a trabajar para alcanzar el bienestar de la mayoría de la población sin ver cargos, intereses y los partidismos de siempre. También en la propaganda del actual gobierno se insiste en decir trilladas frases como esta: «Y que a mi me dejen reducir la pobreza con responsabilidad económica. Eso significa no tirar la plata e invertirla bien en sus departamentos y para los que más lo necesitan». A ver, ¿usted qué opina, cómo se ha comportado el actual gobierno en sus primeros seis meses?
¿Es que alguien duda de los aplastantes resultados de la encuesta publicada por Prensa Libre el 14 de julio, en donde el 87% de los encuestados opina que Guatemala va por mal camino?; ¿no es por demás evidente el mal arranque de este gobierno, cuando el 68.5% lo desaprueba y que el 79.3% crea que don ílvaro Colom no está cumpliendo con lo que ofreció en su campaña electoral?. Y a mí me quedó. Porque es inútil pretender tapar el Sol con un dedo cuando está visto y demostrado que es irrelevante el nombre de quien ocupe la primera magistratura para comprobar que ¡seguimos en las mismas de siempre!