Las niñas y mujeres –en la mayoría de casos– se han convertido en víctimas de delincuentes organizados, quienes no solo atentan contra el patrimonio sino que también contra su integridad; existen varios casos documentados de bandas delictivas que abusaron sexualmente de las víctimas.
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Una menor de siete años fue abusada sexualmente por una banda de secuestradores, que la raptó el 8 de octubre en Barberena, Santa Rosa, y la abandonó posteriormente; la niña estuvo a punto de morir desangrada después del daño causado por los delincuentes.
Ayer, la Fuerza de Tarea contra Secuestros detuvo a los sindicados por los delitos de asociación ilícita, plagio o secuestro y violación.
El pasado 17 de octubre, las fuerzas de seguridad detuvieron a Cristóbal Ical Ical, integrante de una banda de saqueadores de residencias, acusado por abusar sexualmente de una mujer y su hija de 15 años –propietarias de la casa atracada–.
El suceso ocurrió en el interior de unos residenciales, ubicados en el kilómetro 18.5 ruta a Fraijanes.
Estos no son los únicos casos documentados; hace algunos meses, las fuerzas de seguridad detuvieron a una banda que realizaba secuestros exprés y después abusaban sexualmente de sus víctimas.
La zona de operatividad de los delincuentes era la calzada Roosevelt, así como lugares aledaños. Escogían a sus víctimas en centros comerciales, principalmente a aquellas que viajaban solas en su vehículo.
CIFRAS
Estadísticas (obtenidas del Instituto Nacional de Ciencias Forenses) de la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, indica que solo en el mes de septiembre se cuantifican 513 violaciones sexuales, de estas 463 corresponden al género femenino y 50 a hombres.
Mientras que en los primeros nueve meses del año se reporta el abuso sexual de 3 mil 279 personas. Los meses con altos índices fueron agosto con 545 casos; septiembre, 513; julio 413.
PREVENCIÓN
Ana María de Klein, representante de la organización Madres Angustiadas, además de hacer un llamado a las autoridades sobre la prevención del delito, reitera la necesidad de buscar mecanismos de protección; por ejemplo, en el caso de las víctimas, estar muy atenta a las personas que contrata para que labore en su casa, pues muchos de los delincuentes –secuestradores y atracadores– tienen vínculos con empleados o personas cercanas a las familias.
Agrega, que el Viceministerio de Apoyo Comunitario del Ministerio de Gobernación (Mingob), también debería brindar asistencia a las víctimas de delitos comunes que asimismo fueron abusadas sexualmente.