El jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, cuya mayoría heteróclita se quebró con la deserción de un pequeño partido, pedirá hoy la confianza del Parlamento, mientras los analistas pronostican elecciones anticipadas.
Antes de pedir un voto de confianza hoy en la mañana ante los diputados, Prodi dijo que estaba seguro de superar la prueba «también en esta oportunidad».
«Me refiero a la Constitución para pedirles, a sus diputados, y luego a sus colegas senadores, que expresen con un voto de confianza su juicio sobre la declaración que acabo de hacer», declaró Prodi luego de pronunciar un discurso de unos 20 minutos ante los diputados.
El jefe del gobierno acababa de hacer un balance de sus 20 meses en la dirección del país, asegurando que Italia «necesita una continuidad de acción».
Está previsto un voto de confianza mañana a las diez de la mañana (hora de Guatemala) ante los diputados y Prodi está seguro de ganarlo, debido a la gran mayoría que tiene en la cámara baja.
En cambio, un segundo voto de confianza en el Senado, cuya fecha no ha sido precisada, podría terminar con un fracaso para Prodi después de la deserción del pequeño partido centrista Udeur, que dispone de tres senadores, mientras que la mayoría de centro-izquierda es de sólo un voto en la cámara alta.
De esta forma, el jefe del gobierno desafió al Parlamento que asuma «en forma límpida y pública» sus responsabilidades para «acortar una crisis que el país no necesita».
Pero los debates le permitirán evaluar la combatividad de su coalición antes de presentarse ante el Senado, donde su mayoría ya no existe desde que se fue el partido Udeur.
El jefe de dicho partido, el ex ministro de Justicia Clemente Mastella, declaró ayer que «la experiencia política de centro-izquierda ha terminado» y se manifestó partidario de elecciones anticipadas.
El jefe de la oposición de derecha, el ex primer ministro Silvio Berlusconi, también pidió elecciones en primavera (boreal) y declaró que el gobierno había llegado «al final».
Mastella dejó la mayoría cinco días después de renunciar a su puesto de ministro de Justicia. Tanto él como su esposa están involucrados en una investigación judicial en su bastión de Campania (sur) por un caso de corrupción que él considera infundado, y se quejó de no haber sido apoyado en este problema por sus aliados.
El jefe del Udeur (centrista católico), que siempre fue un socio molesto para Romano Prodi, había expresado anteriormente su desacuerdo con una reforma de la ley electoral –por vía parlamentaria o por referéndum– que disminuiría el peso de los partidos pequeños.
Según numerosos comentadores, este último punto es el verdadero motivo de la ruptura.
Si fracasa ante el Parlamento, Prodi no tendrá más alternativa que presentar su renuncia al presidente de la República, Giorgio Napolitano. Este podrá decidir entonces si disuelve el Parlamento y convoca a elecciones anticipadas, si encarga al presidente de una de las dos cámaras la formación de un gobierno «institucional», o si nombra un «gobierno técnico».
La crisis actual, la más grave pero no la primera que enfrenta Romano Prodi (68 años) en 20 meses de gobierno, fue acelerada por la modificación del panorama político y sobre todo por el nacimiento del Partido Demócrata, la nueva gran formación de centro-izquierda dirigida por el alcalde de Roma, Walter Veltroni.