El 3 de agosto último la Policía Nacional Civil ejecutó una particular orden de captura: se trató de un hombre que estuvo prófugo de la justicia durante dos años y quien es, según el Ministerio Público (MP), el mayor defraudador del fisco en los últimos años. Pero su captura trae consigo una pregunta de grandes proporciones.
gortiz@lahora.com.gt

Una pregunta de más de 700 millones de quetzales flota en el aire a raíz de la referida captura: ¿Podrá el Estado guatemalteco recuperar la multimillonaria defraudación por la que el MP señala a Mario Amancio Brol Samayoa -dueño de la empresa Alka Wenker- en caso que se logre probar su responsabilidad en esos hechos?
Expertos entrevistados no pudieron dar una respuesta certera a esa pregunta; a eso se suma el hecho que existen estudios que revelan que la impunidad en ese tipo de delitos alcanza el 96 por ciento.
Brol fue capturado el pasado 3 de agosto. Durante más de dos años, fue uno de los empresarios más buscados por su supuesta participación en el millonario fraude relacionado con la compra anómala de unos 114 millones de galones de combustible, realizada entre 2003 y 2004.
Actualmente está ligado a proceso en el caso de la Capital, por el delito de resistencia a la acción fiscalizadora; y en Escuintla, por defraudación aduanera, casos especiales de defraudación aduanera, defraudación tributaria, caso especial de defraudación tributaria, alzamiento de bienes y lavado de dinero.
El juez contralor de la causa consideró que existía peligro de fuga debido a que el sindicado evadió a la justicia por más de 25 meses. Por ello, se le dejó en prisión preventiva.
Sus abogados abrieron una larga batalla legal que provocó incluso que una sala de apelaciones revocara la orden de captura en su contra por el fraude millonario y retiraran los embargos a favor del Estado; en ese marco la pregunta persiste: ¿Regresarán ese gran número de impuestos al fisco?
EL CASO
El caso Alka Wenker fue investigado por el Ministerio Público durante más de dos años, luego de que trascendiera la denuncia por evasión de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).
La investigación de la Fiscalía detalla que los más de 114 millones de galones de combustible, que compró la empresa Alka Wenker, serían -supuestamente- reexportados hacia países vecinos, logrando además ser exonerado de pagar tributos.
Por otro lado, según la SAT, Brol Samayoa creó una red de entidades que simularon la venta de gasolina y defraudaron al ente recaudador con el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), entre otros. Tanto para el MP como para esta instancia, el sindicado es considerado como el más grande defraudador hasta el momento.
Sin embargo el combustible era vendido en el país a través de la red de gasolineras, con lo cual evadía el pago del Impuesto a la Distribución del Petróleo, el Impuesto Sobre la Renta, así como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), mismo que sí era cobrado a los consumidores.
Según fuentes del MP, la defraudación ligada a la citada empresa fue conocida en la SAT durante la gestión de Marco Tulio Abadío Molina, sin embargo los documentos fueron archivados durante la gestión de quien hoy permanece en prisión, por malversación de Q 24 millones de esa entidad.
Tanto la Fiscalía como la SAT establecieron, posteriormente, que Abadío Molina y su hijo, Junior Vinicio Abadío, habían recibido uno Q3 millones de esa entidad para que el caso no avanzara.
Según información del MP, Brol también participó en las actividades de la compañía Ecopetróleos S.A., que importó 1.2 millones de barriles de gasolina y diésel durante 2 años consecutivos. Esta compañía fue creada en 2004 por personas vinculadas a Alka Wenker; sin embargo, actualmente ya no reporta operaciones.
¿RECUPERACIí“N?
Fernando Mendizábal, abogado de la SAT, comenta que para esa institución la captura de Brol Samayoa «establece un precedente para los procesos de evasión que se han presentado en el país».
El jurista añade a ese comentario que el caso abierto por la millonaria defraudación de Alka Wenker también representa un reto para el sistema de justicia guatemalteco.
«Es importante resaltar que la SAT trabaja en apego a la ley y lucha constantemente para contrarrestar la elusión y evasión de impuestos», añade Mendizábal.
Respecto a la recuperación de los fondos defraudados por esa entidad, los cuales ascienden a unos Q 900 millones, Mendizábal indicó: «Es complicado asegurar si el dinero se va a recuperar o no».
Mendizábal añadió que hay bienes embargados a Brol, entre ellos la planta de combustibles que utilizaba Alka Wenker para depositar la gasolina producto de la evasión, esta se encuentra intervenida a favor de la SAT.
Según los informes de la SAT, a la fecha las rentas obtenidas por el alquiler de la planta suman alrededor de Q36 millones; a ello se suma el valor en que podría oscilar la planta, que está en unos US$15 millones, más una propiedad en el Puerto de San José; sin embargo el proceso penal debe ir avanzando para que se diluciden esas dudas.
ARCHIVO
A criterio de Carlos González Arévalo, consultor económico de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), la recuperación de los montos defraudados por una entidad privada al fisco depende de una exhaustiva revisión y establecimiento de los activos de los empresarios que incurran en ese ilícito.
«Las instancias que intervienen en un proceso penal de ese tipo deben establecer la exactitud de las cuentas deudoras de los empresarios: la posibilidad de recuperación de lo defraudado está en función de los activos que la o las empresas posean para que en la vía legal se puedan intervenir estos bienes y vayan pasando a ser propiedad del Estado», explica González.
Sin embargo, aunque el experto señala que en esa medida puede haber recuperación económica podría existir el caso de personas que sólo prestan firmas como propietarios pero que no poseen activos financieros.
El entrevistado señala que los delitos de defraudación tributaria o aduanera tienen efectos graves en el Estado, los cuales se hacen evidentes en sus finanzas y cita como ejemplo las recientes declaraciones del Presidente de la República en las que señala que sólo existen fondos suficientes para gastos de dos meses.
«No sabemos en realidad cuánto se defrauda al Estado anualmente, pero si esos fondos fueran recuperables, el Estado no tendría este tipo de problemas; los ingresos tributarios serían mejores», señala.
González indicó finalmente que el Estado debe fortalecer las medidas administrativas para evitar esas filtraciones financieras y darle mayor solvencia a su presupuesto; además recomienda hacer una revisión de toda la estructura tributaria en el país y acomodarla a la realidad; fortalecer los impuestos directos «que gravan al que tiene mejores beneficios», así como trabajar en impuestos permanentes que le garanticen al Estado una carga tributaria prudente y la disminución de gastos innecesarios.
La investigación contra tres sindicados de la más grande defraudación tributaria en el país data desde 2005: Las capturas fueron ordenadas por el Juzgado Segundo de Primera Instancia Penal de la ciudad capital.
Luego de algunos cambios en la judicatura segunda de primera instancia, es el juez Jorge Mario Valenzuela, hoy magistrado de la Sala Primera de Apelaciones, quien el 3 de junio de 2008, emitió las 3 órdenes de captura.
Durante tres años la defensa de los sindicados interpuso una serie de acciones para frenar el proceso, entre estas, algunas inconstitucionalidades las cuales fueron rechazadas y finalmente se giraron las capturas.
Sin embargo, ordenadas las capturas, los defensores continuaron la batalla legal contra ese fallo e interpusieron un amparo: este fue resuelto por la Sala Tercera de Apelaciones que el 22 de julio de 2009 revocó dichas órdenes de aprehensión.
Inicialmente el fallo sólo beneficiaba a Brol, pero posteriormente fue ampliada hacia: Rony Fernando Morales Larrañaga y Héctor Roberto Hernández Rosales, quienes actualmente se encuentran pendientes de captura.
Luego de una apelación del MP a ese fallo la Corte de Constitucionalidad (CC), anuló el amparo provisional otorgado por la Sala Tercera: «En el presente caso, esta Corte considera que las circunstancias no hacen aconsejable otorgar el amparo provisional, por lo que se deniega la protección constitucional interina», refiere esa resolución sobre las órdenes de captura.
Según un informe del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales (IECP), la impunidad en delitos económicos relacionados con grandes defraudaciones fiscales y estafas se calcula en 96 por ciento.
Hasta 2008, citan los estudios, el 96 % de estos casos no se resuelve y el 75 % de casos que ingresan al Organismo Judicial se refieren a defraudaciones o evasiones menores a Q50 mil, por lo que, a criterio de expertos, el dato citado implica que no hay investigación en los casos de grandes defraudaciones, lo que tiene serios efectos para el sistema de justicia y tributario del país. Además que los efectos de esa impunidad para el Estado son grandes debido a que el dinero defraudado (miles de millones de quetzales anualmente según cifras), no se recupera.
Entre los factores que intervienen en la generación de la impunidad para los delitos relacionados con defraudación tributaria, está la ley del Impuesto Sobre la Renta, la cual facilita la evasión de impuestos «sin caer en delito», expresó un experto.