Los resultados de las elecciones municipales y legislativas realizadas el 18 de enero en El Salvador, han sido una muestra de cómo serán las presidenciales de marzo. En la pasada columna, hacía mención que el izquierdista FMLN pasó a ser la primera fuerza política, alcanzando 35 curules en la Asamblea Legislativa, mientras que el derechista partido ARENA le pisa los talones con 32 puestos obtenidos.
Por otra parte, mientras la izquierda se alza con la victoria en 96 municipios, ARENA obtiene 120 y le arrebata la alcaldía de San Salvador, victoria que había obtenido el FMLN en los dos comicios anteriores. En el consolidado de votos nacionales, el FMLN obtuvo más votos tanto en los legislativos como los municipales. Ante estos resultados, lo más básico a decir es que se vislumbra un escenario muy polarizado, hecho que se ha vivido en El Salvador desde hace muchos.
Desde el punto de vista del fortalecimiento de la democracia, podría decirse que este equilibrio de poderes -que también se ha ido estableciendo en Guatemala por que ha cambiado la idea de las personas de votar por un solo partido- es positivo puesto que obliga a las fuerzas a alcanzar acuerdos. Esto para la tranquilidad de aquellos que tienen la idea de que las izquierdas aprovechan su fuerza para imponer medidas autoritarias. Por mi parte, me parece que la desventaja es que dos fuerzas tan dispares en el legislativo dificultan el avance de proyectos más de fondo, pero estoy claro que estos no se dan de la noche a la mañana sino poco a poco.
Ahora bien, deseaba referirme al ambiente electoral, el cual además de tener características de violencia política, como la que ocurre en nuestro país, también tiene una batalla mediática que supera en agresividad, mentiras y desequilibrio a las que nosotros hemos vivido.
He tenido oportunidad de participar como observador internacional en dos elecciones municipales y legislativas, y en las presidenciales donde el actual presidente Antonio Saca, venció a la candidatura de Shafick Handal?, líder histórico del FMLN.
En estos comicios presidenciales fui testigo de una campaña negra que consistía en páginas completas de prensa con fotos de balseros cubanos o de niños con fusiles con frases como «un día común en la escuela de los comunitas». Y firmaban «Las Mujeres» ¿?. Por esta razón, fue la población de extracción humilde -y la oligarquía- quienes votaron por ARENA, ante el terror infundido en esta campaña. Mientras el FMLN tenía apoyo en sectores más urbanos.
En El Salvador, como en Guatemala, existe un importante monopolio de la televisión y radio -entiendo que el mismo presidente Saca participa como accionista- y han utilizado estos recursos para el ataque personal al presidenciable del FMLN.
Finalizadas las elecciones de enero, un diario digital salvadoreño, El Faro, destacó las palabras de un experto de medios de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, en que señala «11 de los 15 medios monitoreados han mostrado desequilibrios bastante evidentes (…) y de una manera mayoritaria el resultado revela que el que más se ha beneficiado ha sido Arena y el más perjudicado ha sido el FMLN».
Pese a este terror mediático, las encuestas colocan a Mauricio Funes, candidato del FMLN como el virtual ganador de los comicios. De ser ciertos estos pronósticos, la izquierda salvadoreña arrebataría el poder a un partido que lleva más de 20 años en el Gobierno.