Problemática educativa, persiste


Data de antes en sucesión; es un relevo, o pasar la estafeta. Con una diferencia, entre otras, que presenta nuevas vivencias dentro de un marco viejo. Mismas para quienes están inmersos en el sistema, a tí­tulo personal y colectivo. Referentes de primer orden, aunque cambien las épocas, situaciones entran en juego, pero las polí­ticas no solucionan nada.

Juan de Dios Rojas

Tendencia compulsiva tienen los mandos superiores al introducir en apariencia con afán y publicidad, nuevas polí­ticas educativas. Poco representan de cambio, excepto volar cabezas para el engrosamiento de sus correligionarios, allegados; amiguismo y nepotismo. Las mismas cosas adquieren notoriedad, ante expectativas como desaliento de quienes están en la llanura.

El común denominador pronto enarbola el ausentismo de sustentación, sean como sean las aludidas polí­ticas del Mineduc. Resulta miopí­a nacionalista, ubicados de espaldas a la identidad, piedra angular del andamiaje nuestro. Al contrario, se calcan en corrientes foráneas, incapaces de significado real tanto tiempo tan deseable, esperado y conveniente.

Eso abona terreno para la persistente problemática educativa, en evidente explosión, causante de suma dificultad y complicación. En áreas urbanas y rurales representan una demanda rebasante de la oferta formal. Por consiguiente, escasea la capacidad fí­sica instalada, mientras gana posicionamiento el deterioro de edificios en condiciones vulnerables.

Hay constantes denuncias y peticiones acerca de falta de maestros; no obstante la cantaleta en el sentido que tiene mayor presupuesto Educación. Además, se cuantifican más y más plazas sin figurar en el presupuesto; funcionan en forma coja mediante contratos, carentes de todas las prestaciones sociales laborales y el correspondiente pago mensual.

La dotación de útiles, material didáctico, mobiliario indispensable y el rutinario mantenimiento de las instalaciones, cobra presencia negativa. En pleno siglo XXI y la tecnologí­a moderna existe impresionante necesidad, aun puede considerarse a tí­tulo de ensayo. Por lo tanto, dista de tener cobertura completa, corolario de palpables fuerzas mayores.

Urgente y necesaria capacitación de maestros en servicio, incluso en algunos casos relacionados tipo preservicio, es un secreto a voces. Jamás el personal llega a garantizar que las metas se alcanzaron ya totalmente. Cabe apuntar el hecho de nunca ser tarde para más aprendizaje, actualización y mayor reforzamiento individual, en aras de la población estudiantil.

Otra problemática sin visos que llegue a ser hermosa realidad su solución es que adopte el Mineduc cuanto antes la ansiada y hasta soñada reforma educativa, Gobiernos van y gobiernos vienen, pero en su programa o plan de trabajo no aparece en sitio esencial echarla andar. Libre sí­ de ataduras y estrategias dilatorias, al final está en el olvido.

Tampoco adquiere figura de problemática solucionada la inveterada deserción y ausentismo escolar, sobre todo en el medio rural. Allá, a veces sí­, a veces no, da una impresión permanente. Influye poderosamente el trabajo infantil, de naturaleza tradicional que coadyuva al sustento familiar. Aspectos socioculturales de fondo milenario echaron raí­ces.

Complica la mencionada problemática desde antes, inmersa visiblemente con ramajes duraderos, montados sobre la marcha, ajenos sin duda alguna a los cambios. Digan lo que digan en el panorama nacional, el marcado racismo y permanente discriminación subsisten. No obstante luchas, planes y proyectos destinados a desterrarlos de una vez por todas.

En resumen, así­ las cosas conforman una luz a espera de brillar, a través de auténticas polí­ticas educativas propias. Recorrer el camino por rutas extrañas, carentes de genuino espí­ritu nacionalista, no conducirá a puerto seguro. Suficientes fondos, horas-hombre y tiempo perdido es el resultado de atenernos a horizontes impropios, visto está.