«Proponer otro sistema no es problema, sino la regresión respecto de lo avanzado.»
Publicación Diálogo de FLACSO, sobre Pro Reforma
rmarroquin@lahora.com.gt
Hace algunos meses me sorprendió la presencia de un promotor de la Asociación Pro Reforma en la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Recababa firmas, y al mejor estilo de vendedor ambulante en bus urbano, garantizaba un país más seguro y con menos pobreza a cambio de las rúbricas de las y los estudiantes.
«La Constitución que se encuentra actualmente en vigencia no permite que salgamos de esta situación de violencia y pobreza. Les invito a firmar por el proyecto de Pro Reforma para realizar cambios en la Constitución y así lograr un mejor país». Este fue su discurso completo. Pensé que no había logrado persuadir a nadie. Me equivoqué: sin pensarlo demasiado, un grupo de estudiantes se mostró dispuesto a apoyar la propuesta.
De nada sirvió tratar de explicar a los compañeros y compañeras que el proyecto que plantean los herederos del Movimiento de Liberación Nacional y de la Liga Pro Patria, ahora aglutinados en esta asociación que se dice «no partidista», no es más que una iniciativa para hacer retroceder la democracia representativa e implementar el sueño social de los «libertarios»: el bien individual sobre el bien común.
Tampoco tambalearon en su decisión cuando traté de exponerles que Pro Reforma busca quitarle a la Usac el derecho que tiene, como la institución estatal encargada de la educación superior, de participar en las diversas comisiones de postulación para otras instituciones del Estado.
No faltó más para convencerme. El proyecto de Pro Reforma iba en serio y con las posibilidades concretas de conseguir las cinco mil firmas necesarias para presentarse como iniciativa en el Congreso. Con esta sencilla metodología, parece que no les costó mucho recolectar las 73 mil firmas de ciudadanos y ciudadanas que respaldan el proyecto.
Así, mientras en Ecuador y Bolivia se presentaron textos constitucionales que buscan refundar el Estado para hacerlo avanzar a través del reconocimiento de la diversidad y de la representatividad, en Guatemala nos ofrecen un proyecto que busca afianzar élites políticas y casi vitalicias en lo que debería ser la institución más representativa del Estado: el Congreso.
Nos quieren hacer retroceder en la democracia, como bien lo dice el análisis que hizo FLACSO en la edición de marzo de su publicación Diálogo: «La propuesta acerca del senado (en donde sólo podrían participar personas mayores de 50 años) es básicamente una vuelta al voto censitario; por tanto, constituye una regresión de la democracia de voto universal y secreto». La lucha la podemos dar los jóvenes, para rechazar esta medida que en principio, nos quiere señalar como ignorantes e incapaces para hacer política.