La lucha contra el riesgo de epidemias se intensificaba hoy en los campamentos de refugiados del sudoeste de China, donde el gobierno intentaba levantar el ánimo de los más de cinco millones de damnificados del sismo anunciando que la llama olímpica pasará por la zona.
El gobierno empezaba también a preparar la reconstrucción de los lugares devastados por el terremoto del 12 de mayo, que dejó más de 80 mil muertos y desaparecidos.
El último parte oficial, difundido hoy, elevó el número de víctimas a 51 mil 151 muertos, 29 mil 328 desaparecidos y 288 mil 431 heridos. La víspera, el balance era de 41 mil 353 muertos y 32 mil 666 desaparecidos.
Ayer, el gobierno decidió desbloquear 70 mil millones de yuanes (6 mil 350 millones de euros) para reconstruir las infraestructuras y edificios arrasados por el temblor de magnitud 8 en la escala de Richter.
Pero en lo inmediato, la urgencia sigue siendo la ayuda a los siniestrados y la instalación de campamentos. Y también seguir luchando contra los riesgos de epidemias que amenazan a los siniestrados, debido a la falta de agua potable y servicios sanitarios.
«Aquí podemos recibir a un millar de personas. Esto se va llenando poco a poco», explicó Du Yu, portavoz de un centro de acogida instalado en un estadio de fútbol en Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, la más golpeada por el movimiento telúrico, donde levantaron pequeñas casas prefabricadas en hileras.
«Necesitamos más de 3,3 millones de tiendas de campaña», afirmó hoy el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Qin Gang.