Primeras fisuras en la unidad de Europa


Imagen de la fachada de Banco Central de Europa, en Fráncfort, Alemania, que reúne las polí­ticas de los bancos centrales de los Estados miembro de la Unión Europea.

La unidad demostrada por Europa ante la crisis financiera comienza a tener problemas para concretarse a la hora de sacar las conclusiones, con un activismo del presidente francés Nicolas Sarkozy que provoca irritación.


Entre los puntos criticados a Sarkozy, presidente en ejercicio de la Unión Europea (UE), están sus propuestas ante el Europarlamento de dar un perfil polí­tico más fuerte a la zona euro y proteger a las grandes empresas del Viejo Continente ante los apetitos extranjeros.

«Siempre llega con propuestas sin haberlas hablado antes con sus socios, en particular con los alemanes. ¿Eso refuerza la credibilidad europea? No estoy segura», afirmó Katynka Barysch, codirectora del Centro para la Reforma Europea, un centro de estudios con sede en Londres.

Este procedimiento riesgoso, ya experimentado por Francia a principios de año con la Unión Por el Mediterráneo (UPM), satisface a quienes «piensan que (Sarkozy) no comprende la manera en que funciona Europa», agregó Barysch.

Alemania se irritó por la idea lanzada el martes por Sarkozy de crear fondos soberanos en Europa con el objetivo de proteger a las industrias amenazadas por la caí­da de las bolsas.

Esta propuesta «contradice todos los principios de una polí­tica económica coronada de éxito», indicó el ministro de Economí­a alemán, Michael Glos, que sospecha una voluntad proteccionista.

Esa reacción no fue apreciada por Francia. «En estos momentos, los alemanes nos responden «no» a casi todo lo que proponemos», lamentó una fuente cercana a la presidencia francesa de la UE.

La idea de dotar a la Eurozona de un verdadero «gobierno económico», multiplicando las reuniones de sus jefes de Estado y gobierno, tampoco se anuncia como un proyecto fácil de vender a la canciller alemana Angela Merkel.

Merkel siempre ha visto en ese mayor poder polí­tico de la zona euro una amenaza a la independencia del Banco Central Europeo (BCE), que administra el euro.

La Comisión Europea, que busca mantener la cohesión de toda la UE, también manifestó su escepticismo, aunque Francia no está sola ya que el Europarlamento apoyó el miércoles la idea de renovar las reuniones de lí­deres de la zona euro.

Sobre la reforma del sistema financiero internacional, Francia tomó en forma resuelta el liderazgo de la cruzada europea de cara a la cumbre mundial del 15 de noviembre para refundar el capitalismo.

Pero Sarkozy deberá buscar el apoyo del primer ministro británico Gordon Brown, quien salió reforzado de la crisis tras haber dado la idea al resto de Europa sobre el modo de salvar a los bancos.

Por último, Francia exhortó a Luxemburgo a flexibilizar su famoso secreto bancario, que atrae a las grandes fortunas.

«Francia no es más ejemplar que Luxemburgo en materia de moralidad financiera», replicó el primer ministro del Gran Ducado, Jean-Claude Juncker.