Primer tren bala de Latinoamérica


Un modelo a escala del tren bala que impulsa la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, que podrí­a extenderse por toda la república.

Argentina firmó ayer el contrato para construir el primer tren de alta velocidad de Latinoamérica, que unirá las tres mayores ciudades del paí­s, con un costo global de 2.400 millones de euros, reveló el consorcio europeo adjudicatario en un comunicado.


«Se logró obtener el 100% del financiamiento para la obra, con un plazo de gracia de siete años y a pagar en 30 años», dijo la presidenta Cristina Kirchner al hablar en el acto de firma del entendimiento en la Casa Rosada (gobierno).

El consorcio Veloxia, liderado por la firma francesa Alstom, dijo en su nota de prensa que el financiamiento de 2.400 millones de euros, aproximadamente unos 4 mil millones de dólares, fue asegurado por el banco francés Natixis.

«La obra va a cambiar el perfil de la región. Comunica Buenos Aires con el complejo agroindustrial del paí­s», dijo la jefa de Estado en la ceremonia.

El popularmente llamado tren bala unirá la ciudad de Buenos Aires con las de Rosario, a 300 Km al norte, y la de Córdoba, 700 km al noroeste, que representan el mayor conglomerado urbano de la nación sudamericana, en la región más rica y productiva.

El consorcio Veloxia está integrado también por la firma española Isolux, junto con la constructura IECSA y la especializada en material ferroviario EMEPA, ambas argentinas.

El tren de alta velocidad deberá estar operativo en 36 meses y recorrerá el tramo Buenos Aires-Rosario-Córdoba en unas tres horas, para conectar a tres urbes que son eje de la mayor actividad industrial, agraria y de servicios del paí­s.

Sin embargo, la iniciativa ha despertado una ola de crí­ticas en la oposición liberal, entre ellas la Coalición Cí­vica (CC), derrotada en octubre pasado en las elecciones que consagraron presidenta a la peronista Cristina Kirchner.

«Es una obra faraónica y hay corrupción. Son 4.000 millones de dólares de inversión, sin ningún sentido ni proyección estratégica. Es una gigantesca estafa», dijo el diputado Fernando Sánchez (CC).

El tren bala argentino alcanzará velocidades entre 250 y 300 km/hora.

Argentina habí­a privatizado la mayor parte de su sistema ferroviario en los años 90, durante el gobierno del presidente peronista neoliberal Carlos Menem (1989-1999), en medio de fuertes crí­ticas por irregularidades en las concesiones.

Las amplias redes ferroviarias habí­an sido construidas y desarrolladas por empresas inglesas desde el siglo XIX, hasta que fueron nacionalizadas por el ex presidente Juan Perón (1946-1952, 1952-1955 y 1973-1974).

A partir de los años 80, los ferrocarriles argentinos entraron en crisis por el uso de obsoletos materiales rodantes y por la falta de inversiones, frente a lo cual quedaron al borde de su paralización.

El Gobierno de Menem privatizó unos 10.000 kilómetros de ví­as férreas, entre ellas las de transporte de mercancí­as, que atraviesan la rica Pampa húmeda, la región de mayor potencial agrí­cola, en un paí­s fuertemente exportador de materias primas de ese sector.

Otros ramales fueron directamente cerrados y dejaron casi aisladas a poblaciones en todo el paí­s.

Algunos servicios ferroviarios volvieron a la órbita del Estado durante la presidencia del peronista socialdemócrata Néstor Kirchner (2003-2009), pero continúan las crí­ticas de consumidores por los malos servicios que prestan.