Primer negro en la Casa Blanca


Grandes expectativas hubo por el evento electoral de EE.UU., a tí­tulo de ser la mayor potencia y su injerencia a nivel mundial, paso a paso todo el proceso constituyó el marco de interés. Los mayores contendientes, senadores John McCain y Barack Obama, ambos de peso completo y contundentes.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Representaron la punta de lanza de los partidos tradicionales a la cabeza, Republicano y Demócrata. Aunque otros existieron en la plataforma, poco trascendieron en el ánimo de los votantes estadounidenses. Al margen de sus principios ideológicos, sus planes de trabajo tuvieron denominadores comunes.

Como nunca antes en la historia de aquel paí­s el electorado se masificó con notorio interés por acercarse a las urnas. Los tiempos modernos están bien caracterizados por el deseo de mejorar el orden de las cosas, en el contexto de salir del enorme atolladero una potencia, hoy en dí­a en abierta picada.

Los seres humanos dondequiera que residan, anhelan tener la legí­tima aspiración de una mejor calidad de vida. Capaces de acceder sin tropiezos ni regateos, tampoco perder la dignidad a la consecución de satisfactores básicos: fuentes de trabajo bien remunerado con las prestaciones de rigor a plenitud.

El porqué de las expectativas cifradas en los presidenciables en forma mayúscula, la respuesta resulta obvia. Por demás sabido es que el gobierno del actual mandatario, George Bush, orilló por sus caprichos y malos manejos a la crisis financiera del paí­s del Norte, y el cambio viene a ser ostensible.

Barack Obama, el demócrata ganador, discí­pulo se señala de Martin Luther King y John F. Kennedy fue visto desde el principio como progresista. Encuentra, es del dominio público las arcas vací­as, en virtud que la economí­a estadounidense, otrora viento en popa, actualmente sumida en una crisis tremenda.

Los paí­ses en general y América Latina en particular, lo mismo de siempre, esperan un mejor trato y respeto en las relaciones, máxime del orden comercial, más justo y ecuánime. Guatemala por su parte aspira polí­ticas diferentes, por ejemplo en nuestras exportaciones y la brasa caliente de los inmigrantes.

Que nuestros connacionales puedan ser favorecidos por un tratado temporal; que sea permisible su estadí­a allá, en condición al menos de mano de obra barata. Ello porque también podrá factibilizar la continuidad del enví­o de remesas familiares, mismas consideradas con el membrete de equilibrantes del presupuesto estatal.

Referente a los comicios de EE.UU. para elegir Presidente y su segundo de a bordo, es propicio hacer notorio algunas caracterí­sticas relevantes. Primera vez que llega un negro a la Casa Blanca. Consecuencia de su popularidad sin duda alguna, ajeno se entiende ni un ápice a la discriminación y racismo.

Asimismo, hay que reconocer la circunstancia de haber figurado como postulante a la Vicepresidencia una dama en la historia estadounidense, en la senda democrática. Sarah Palin, gobernadora del estado de Alaska acompañó al senador McCain, hoy el perdedor de la lucha que tuvo momentos crí­ticos.

Resulta a la vez digno de puntualizar cómo a lo largo y ancho del evento electoral en mención, la figura y nombre del electo presidente que encabezó las diversas encuestas. Mantuvo bastante ventaja sobre el adversario y por lo tanto todas las predicciones apuntaron hacia la ganancia indiscutible del nuevo mandatario.