Primer ministro pide solución polí­tica en lucha antiterrorista


El nuevo primer ministro de Pakistán, Yusuf Raza Gilani, dijo al presidente estadounidense George W. Bush que para luchar contra el terrorismo es necesaria una solución global, que incluya medios polí­ticos y programas de desarrollo.


Gilani, que fue colaborador de la ex primera ministra Benazi Bhutto, asesinada en diciembre, hizo estas declaraciones durante una conversación telefónica mantenida el martes con Bush, según un comunicado de la oficina del jefe de gobierno difundido hoy.

El presidente estadounidense le habí­a llamado para felicitarlo por su elección a la cabeza del gobierno de Pakistán, según la misma fuente.

Gilani fue electo el martes por el nuevo Parlamento, dominado por las fuerzas opositoras al presidente Pervez Musharraf, un fiel aliado de Washington.

Gilani le aseguró a Bush que «Pakistán seguirá luchando contra todas las formas de terrorismo, porque de ello depende el interés nacional».

«Sin embargo, se necesita una visión global, que asocie en particular soluciones polí­ticas y programas de desarrollo», afirmó el jefe de gobierno, precisando que Pakistán «está decidido a mantener fuertes lazos con Estados Unidos a largo plazo».

Poco antes, la Casa Blanca habí­a indicado que Bush manifestó a Gilani su disposición a trabajar con él y que ambos subrayaron la necesidad de combatir al extremismo islamista.

Gilani tiene previsto reunirse este miércoles con el número dos del Departamento de Estado norteamericano, John Negroponte, y con el secretario de Estado adjunto para Asia Meridional, Richard Boucher.

Estas declaraciones tuvieron lugar poco después de que el ex primer ministro Nawaz Sharif, derrocado en 1999 por el general Musharraf, dijese a los dos diplomáticos estadounidenses que el futuro gobierno revisará la polí­tica antiterrorista del presidente.

Estados Unidos sigue atentamente la evolución de la situación polí­tica en Pakistán, un aliado clave en su lucha contra el terrorismo.

Analistas afirmaron que la visita de los dos altos funcionarios norteamericanos estaba destinada a lograr el apoyo del nuevo gobierno y a suavizar las relaciones entre éste y Musharraf, dado el temor de que una inestabilidad en esta nación, que posee el arma atómica, perjudique los esfuerzos de combatir al extremismo islámico.

El Partido del Pueblo Pakistaní­ de Benazir Bhutto y la agrupación de Sharif derrotaron a los aliados de Musharraf en las elecciones legislativas de febrero, un vuelco radical en la polí­tica de este paí­s, casi nueve años después de que Musharraf se apoderase del poder mediante un golpe de Estado.

Estados Unidos prometió enviar unos 750 millones de dólares durante los próximos cinco años para las empobrecidas y violentas regiones tribales de Pakistán.

Mientras tanto, Bush utilizó su autoridad para eximir a Pakistán de una ley que restringe el enví­o de fondos a paí­ses cuyo legí­timo jefe de Estado ha sido derrocado en un golpe militar, como sucedió en este paí­s, anunció la Casa Blanca el martes.