A un año de la independencia, el primer ministro kosovar lamentó la óptica «chovinista» de Serbia respecto a Kosovo en una entrevista.
«Esperábamos que Belgrado se deshiciera de la mentalidad de la época de Slobodan Milosevic en sus relaciones con Kosovo,» dijo Hashim Thaci, primer ministro kosovar, en una entrevista, refiriéndose al ex presidente serbio que libró una guerra en 1998-1999 contra la guerrilla independentista albanesa.
Las autoridades serbias «aspiran» a integrar la Unión Europa y la OTAN, «aunque tienen en sus relaciones con Kosovo una óptica totalmente chovinista cuyo objetivo es poner en peligro la integridad territorial de Kosovo», añadió Thaci.
«Para Kosovo, la imagen de Serbia es el genocidio», agregó.
Casi un año después de la declaración de independencia de Kosovo el 17 de febrero de 2008, Serbia considera ese territorio como una provincia suya. Belgrado ha recurrido además a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, para que se pronuncie sobre la legalidad de esa proclamación unilateral de independencia.
Hashim Thaci expresó su «orgullo» por el «funcionamiento del Estado de Kosovo», y el hecho de que haya sido reconocido por 54 países.
El primer ministro, que calificó de «irreversible» la independencia de Kosovo, dijo esperar «nuevos reconocimientos», que están «prometidos», aunque no dio más detalles.
Kosovo ha sido reconocido por Estados Unidos y 22 de los 27 países miembros de la Unión Europea, aunque no por España.
En el segundo año de independencia, «esperamos convertirnos en miembros del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial», añadió Thaci.
Pese a sus duras declaraciones respecto a Serbia, Thaci consideró que deberían ponerse en marcha «encuentros entre Pristina y Belgrado sobre cuestiones de interés común, como la de los desplazados (una alusión a unos 200 mil serbios que huyeron de Kosovo desde el conflicto de 1998-99)».
Según Thaci, hay de parte de Pristina una «buena voluntad y un espíritu de responsabilidad para garantizar la normalización de las relaciones (bilaterales), que implique un reconocimiento mutuo de Kosovo y de Serbia como dos Estados independientes» y «el establecimiento de relaciones diplomáticas».
El primer ministro se declaró «optimista» sobre el establecimiento «en el futuro» de relaciones de Estado a Estado entre Belgrado y Pristina.
«En privado, Belgrado es consciente de que esto debe ocurrir. Los responsables de Belgrado lo saben», asegura.
«Los responsables de Pristina están dispuestos a reconocer a Serbia. Esto significa que estamos por delante», remachó.