Primer ministro iraquí­ exhorta al reemplazo


Señalamientos. Nuri al-Maliki, primer ministro iraquí­, puso en entredicho a Estados Unidos por el caso Blackwater. (AFP / La Hora)

El primer ministro iraquí­, Nuri al-Maliki, solicitó hoy a los responsables estadounidenses la sustitución de la empresa de seguridad Blackwater después de su implicación en un tiroteo que provocó 10 muertos, nueve de ellos civiles, el pasado domingo.


«Este crimen ha provocado mucho resentimiento en el seno del gobierno y de la población contra Blackwater. En su propio interés los estadounidenses deberí­an contratar una nueva compañí­a para garantizar su seguridad y para desplazarse libremente en Irak», dijo Maliki en conferencia de prensa.

«Es el mayor crimen cometido por esa compañí­a de los siete registrados por el ministerio del Interior. La empresa debe ser castigada. No vamos a permitir que se maten iraquí­es a sangre frí­a. Hemos suspendido todas sus actividades y se ha formado un comité para que investigue lo ocurrido», añadió Maliki.

El portavoz del gobierno iraquí­, Ali al-Dabbagh, habí­a informado poco antes a la AFP que se ha constituido una comisión con miembros iraquí­es y estadounidenses para investigar el suceso, calificado por algunos iraquí­es como una «masacre».

Maliki informó que el gobierno perseguirá a los responsables del incidente y añadió que los familiares de las ví­ctimas aún no han presentado ninguna demanda contra Blackwater.

El gobierno iraquí­ suspendió el lunes la licencia de actividad a Blackwater, aunque el portavoz Dabbagh reconoció que la comisión de investigación tratará de llegar a un acuerdo con la empresa para que pueda seguir actuando en el paí­s.

«Lo que queremos es que se sometan a la legislación iraquí­ y que no vuelvan a ocurrir incidentes similares», explicó el portavoz.

Como consecuencia de la crisis diplomática, la embajada estadounidense en Irak suspendió este miércoles todos los movimientos de su personal por carretera en todo el paí­s, fuera de la conocida como «zona verde».

Esa área delimita un perí­metro fuertemente vigilado por militares estadounidenses en el centro de Bagdad que alberga las principales instituciones iraquí­es y la embajada de Estados Unidos.

«Esta suspensión permitirá evaluar la seguridad y las eventuales nuevas amenazas sobre el personal que se desplaza fuera de la ’zona verde’», justificó la embajada en un comunicado.

El hecho que provocó este conflicto ocurrió el domingo en un barrio de la capital iraquí­, cuando agentes de Blackwater que escoltaban un convoy comenzaron a disparar. En el tiroteo murieron 10 personas, una de ellas policí­a, y otras 13 personas resultaron heridas.

El origen del incidente no se ha aclarado aún. Fuentes iraquí­es y estadounidenses en Bagdad hablaron del estallido de una bomba al paso del convoy, una versión corroborada por algunos testigos que denunciaron que los guardias abrieron fuego indiscriminadamente.

Washington y Blackwater señalan, sin embargo, que los agentes privados repelieron el ataque de insurgentes armados.

Blackwater, que se encarga de garantizar la seguridad del personal estadounidense en Irak y de la embajada de ese paí­s en Bagdad, es la mayor empresa de seguridad privada de las que operan en Irak, con cerca de un millar de hombres.