Prevén más descendientes de inmigrantes


El próximo Parlamento Europeo deberí­a tener más diputados descendientes de inmigrantes, pero la evolución es considerada «poco significativa» en Francia, primer paí­s europeo de inmigración, donde la promoción de las minorí­as étnicas es un reiterado tema de debate polí­tico.


Debido a la prohibición de estadí­sticas étnicas en algunos paí­ses, resulta difí­cil determinar cuántos de los 785 diputados europeos provienen de estas minorí­as.

Francia metropolitana está representada actualmente en Estrasburgo y Bruselas por dos diputados de origen magrebí­ y un antillano de un total de 78 europarlamentarios franceses. Esta cifra podrí­a pasar a «6 o 7», después de las elecciones del 7 de junio.

«Hay una evolución con respecto a las últimas elecciones, pero es demasiada débil para ser significativa», según el presidente del Consejo Representativo de las Asociaciones Negras (CRAN), Patrick Lozes.

«Por primera vez en las listas europeas hay muchas personas de orí­genes exteriores. Es una banalización y en el futuro no se hará notar sus orí­genes, sino lo que proponen», comentó por su parte Fadila Mehal, presidenta de una asociación y candidata de centroderecha.

Francia mantiene complejas relaciones con los ciudadanos llegados de sus antiguas colonias, subrepresentados en polí­tica, en altos cargos de la administración o en las direcciones de las empresas. La elección en Estados Unidos del presidente Barack Obama abrió el debate.

Alemania, que tiene 99 escaños, dispone del mayor número de diputados en Estrasburgo. Pero contrariamente a la paridad entre hombres y mujeres, la diversidad de orí­genes no provoca debate en un paí­s donde Los Verdes tienen un presidente de origen turco, Cem í–zdemir.

Este partido no presenta candidato de origen extranjero. Los socialdemócratas (SPD) cuentan 2 de 38.

En Gran Bretaña, tres diputados europeos conservadores, de un total de 27, forman claramente parte de las minorí­as étnicas, pero uno solo declara su origen cingalés.

Por el contrario, el partido laborista destaca claramente los orí­genes asiáticos de Claude Moraes, uno de los primeros diputados europeos de las minorí­as llamadas «visibles» y el único entre los 19 laboristas en el Parlamento Europeo.

En Holanda, unos quince candidatos de 289 son de origen extranjero, de los cuales unos diez por el partido Solidara. Fueron «elegidos por sus ideas, y no en función de su origen», declaró a la AFP Margriet Twisterling, la presidenta de este partido que promete «una sociedad multicultural y abierta».

En Bélgica, se presenta un reducido número de candidatos de origen extranjero, pero casi ninguno está en posición de ser elegido.

En Suecia, donde la ministra de la Integración, Nyamko Sabuni, es originaria de Burundi, el número de candidatos de origen extranjero no supera la treintena, sobre un total de 352.

Una candidata del Partido Socialdemócrata reivindica claramente el efecto Obama. Evin Cetin, de 25 años, es de origen kurdo y asirio.

En Finlandia, 8 candidato de 241 son de origen extranjero. Oumayya Abou Hana, de origen palestino, es la figura más conocida. Pero ninguno deberí­a resultar elegido.

En Dinamarca, los de origen extranjero son cinco de un total de 102. El único que podrí­a ser elegido es Fathi El Abed, también de origen palestino, es ví­ctima de ataques de la extrema derecha.