El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) dio a conocer hoy el estado ambiental de Guatemala, en el cual se advierte que las condiciones bioclimáticas habrán cambiado en más del 50 por ciento del territorio guatemalteco para el 2050 y en más del 90 por ciento para el 2080.
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“La variabilidad climática y el cambio climático producirán retroceso en los niveles de desarrollo humano, con impactos a todo nivel de la vida de los ecosistemas”, indica el estudio. Además de reconocer que la variabilidad climática y el cambio climático producirán un retroceso en los niveles de desarrollo humano, los recursos forestales, los ecosistemas naturales y los recursos hídricos.
El Informe señala que el costo económico y pérdidas ocasionadas por los eventos ambientales han tenido un crecimiento de 1, 4.1 y 17 por ciento respecto del total de impactos desde el año 1998 a 2010 eventos asociados al cambio climático.
Además de señalar que en Guatemala las mujeres corren más riesgo de tener menos acceso a la tierra las que tienen que enfrentar con menos educación la realidad de su localidad los efectos del cambio climático como las sequias e inundaciones que se complican con la deforestación de cuencas especialmente en las áreas de recarga hídrica.
“Este cambio climático también afecta a la biodiversidad incidiendo también en el acceso a alimentos, bienes y servicios naturales que son prioritarios para el sostenimiento de la familia”, refiere dicho estudio.
Según el MARN existen proyectos como Paisajes Productivos y Redes Socioeconómicas Resilientes al cambio climático para reducir los impactos que este fenómeno causa, en particular los eventos hidrometeorológicos que están aumentando su frecuencia e intensidad en los departamentos de San Marcos, Quetzaltenango, Suchitepéquez, Chimaltenango y Sacatepéquez los cuales son afectados principalmente en forma de inundaciones.
Además del proyecto de Manejo y Protección Integral de los Recursos Naturales en el Corredor Seco para la Adaptación al Cambio Climático, el cual busca mejorar la capacidad de adaptación al cambio climático de las poblaciones más pobres ubicadas en seis departamentos en el oriente del país. A la vez pretende reducir su vulnerabilidad, fortaleciendo los ecosistemas afectados, así como de la población rural. Esta población consiste en su gran mayoría en familias de pequeños agricultores de subsistencia.
El informe apunta que las personas que principalmente poseen mayor vulnerabilidad son los indígenas, niños, niñas y mujeres, quienes serán los mayormente perjudicados por la variabilidad climática y el cambio climático produciendo un retroceso en los niveles de desarrollo humano.
Otra de las preocupaciones que presenta el estudio es la reducción de los ecosistemas excedentarios de agua, la progresiva y acelerada erosión genética y simplificación de los ecosistemas, así como la pérdida de los servicios ecosistemáticos, lo cual obliga a dar atención, entre otras acciones, a la prevención y adaptación al cambio climático tanto en el ámbito nacional como local.
Por lo que “las estrategias ambientales deben examinar las políticas públicas a fin de incidir paralelamente en problemas tales como la pobreza, la inseguridad alimentaria y ciudadana, la injusticia social y la falta de acceso a los recursos ambientales, educativos, de salud y económicos, entre otros”, refiere dicho documento.
50
por ciento
Cambio previsto para el 2050 en condiciones bioclimáticas
90
por ciento
Cambio previsto para el 2080 en condiciones bioclimáticas