Michel Suleiman llegará hoy a Damasco en la primera visita a Siria de un presidente libanés después de la retirada del ejército sirio de Líbano en 2005, destinada a mejorar las relaciones bilaterales, afectadas por una tutela siria de casi tres décadas.
Los presidentes Suleiman y Bachar al Assad ya se habían entrevistado en julio en París, al margen de la reunión de la Unión por el Mediterráneo (UPM).
Los dos jefes de Estado hablarán sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en Siria y Líbano por primera vez desde la independencia de ambos países, hace más de 60 años, al terminar el mandato francés.
Assad y Suleiman también discutirán cuestiones delicadas, como la delimitación de las fronteras, la revisión de viejos acuerdos, el tema de los detenidos libaneses en Siria y el de los movimientos palestinos pro sirios armados en Líbano, indicaron fuentes diplomáticas.
La prensa oficial siria se congratuló de esta visita.
«Las discusiones y los resultados de la visita serán seguramente positivos. Serán un preludio a una nueva etapa en las relaciones fraternales entre los dos países. Deseamos el establecimiento de excelentes relaciones basadas en el respeto, la amistad y la coordinación», señaló el diario gubernamental Techrin en un editorial.
Este periódico se refirió a los «errores cometidos en el pasado que serán superados gracias al establecimiento de relaciones diplomáticas, (la revisión) de acuerdos concluidos, y (la solución) del caso de los detenidos (libaneses y sirios) en los dos países».
Ayer, el gobierno libanés de unión nacional, dirigido por Fuad Siniora, obtuvo un voto de confianza del Parlamento.
Michel Suleiman, ex jefe del ejército, fue electo el 25 de mayo pasado después de un acuerdo concluido en Doha el 21 de mayo entre la mayoría parlamentaria, apoyada por Occidente y Arabia Saudita, y la oposición, liderada por el Hezbolá chiita y apoyada por Siria e Irán.
El acuerdo de Doha puso fin a una crisis política que paralizó las instituciones durante 18 meses y degeneró en mortíferos enfrentamientos que hicieron temer que el país se hundiera en una nueva guerra civil.
Sin embargo, casi tres meses después del acuerdo de Doha, la situación sigue siendo inestable en lo que respecta a la seguridad.
Hoy de mañana, pocas horas antes de la visita del presidente libanés a Siria, un atentado dejó 12 muertos y unos 40 heridos en Trípoli, la gran ciudad portuaria del norte de Líbano. Suleiman denunció un atentado «terrorista».
«Siria desea un Líbano estable, unido y árabe que no sirva de trampolín a actividades hostiles», declaró Elias Murad, jefe de la redacción de Al Baas, el diario del partido en el poder en Siria.
Las autoridades de Damasco insisten en que Siria «ya no interviene en los asuntos de Líbano» desde la retirada de sus tropas en abril de 2005, dos meses después del asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri en Beirut, del cual se acusó a Siria.
En Líbano, personalidades de la mayoría parlamentaria «manifestaron la esperanza» de que Siria cumpla sus promesas y pidieron «la revisión de acuerdos injustos» entre los dos países.