El presidente de Kenia, Mwai Kibaki, hizo un llamamiento al diálogo ayer para poner fin a la crisis política, horas después de que la oposición convocara a manifestaciones en todo el país, prohibidas por la policía, y tras el fracaso de la mediación internacional.
Kibaki «reiteró ayer su compromiso con el diálogo, en la búsqueda de una solución duradera a la situación política actual en el país», dijo su oficina en un comunicado.
En un encuentro con líderes religiosos, el presidente «dijo que está preparado para trabajar con otros líderes para garantizar el regreso de la paz a todas las partes del país», señaló el comunicado.
Con anterioridad, el partido del líder de la oposición keniana Raila Odinga convocó manifestaciones a nivel nacional los próximos miércoles, jueves y ayer, que fueron rápidamente prohibidas por la policía.
«Los kenianos tienen derecho a protestar pacíficamente contra la violación flagrante de sus derechos fundamentales. Por eso llamamos a nuestros compatriotas (…) a unirse a nosotros en unas manifestaciones en todo el país el miércoles, jueves y viernes próximos», declaró ayer a la prensa el secretario general del Movimiento Democrático Naranja (ODM), Anyang Nyongo.
Sin embargo, el jefe de la policía de Kenia, Mohamad Hussein Ali, anunció la prohibición de dichas manifestaciones, y dijo también que sus agentes vigilarán el contenido de las radios, sobre todo locales, para asegurarse de que no difunden mensajes que inciten a la violencia.
Tras el anuncio de la reelección del presidente Mwai Kibaki el 30 de diciembre, las manifestaciones convocadas por la oposición fueron impedidas por las fuerzas del orden, o anuladas en señal de buena voluntad en el marco de los esfuerzos de la comunidad internacional para resolver la crisis política.
Odinga no reconoce la victoria de Kibaki, al que acusa de fraude electoral. La ola de violencia que estalló tras el anuncio de la reelección de Kibaki, y que dejó 600 muertos y más de 250 mil desplazados, perdió intensidad en los últimos días.
La oposición keniana acusó de nuevo ayer a los partidarios de Kibaki de torpedear la mediación llevada a cabo este semana por el presidente de la Unión Africana (UA), el presidente ghanés John Kufuor.
Kufuor abandonó Kenia el jueves tras fracasar en su mediación entre Kibaki y Odinga, dejando al ex secretario general de la ONU Kofi Annan la difícil tarea de sacar a Kenia de la crisis.
Por el momento no se ha anunciado una fecha para la llegada a Nairobi de Annan, quien llamó ayer a todos los líderes kenianos a hacer todos los esfuerzos del caso para resolver la crisis.
A su vez, Estados Unidos apeló ayer a la moderación a todas las partes en conflicto en este país africano, tras el llamamiento de la oposición a tres días de manifestaciones nacionales, mientras que la enviada estadounidense regresaba a casa por falta de progresos.
La vicesecretaria de Estado norteamericana para Asuntos Africanos, Jendayi Frazer, enviada a Kenia al comienzo de la semana para mediar, regresó ayer a Washington.
«Esperamos que las manifestaciones públicas y otros elementos políticos se lleven a cabo de forma pacífica y con la intención de promover un acuerdo entre las dos partes», declaró el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey.
Finalmente, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió nuevamente por una rápida solución a la crisis política en Kenia, desatadas tras controvertidas elecciones presidenciales.
«El secretario general llama una vez más a los líderes políticos de Kenia a encontrar una urgente y aceptable solución a través del diálogo para que la crisis política se resuelva y el país retorne a su camino pacífico y democrático», dijo la portavoz de la ONU, Michele Montas, en una declaración.