Cuando amaine el temporal del conflicto con Rusia, al presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, le van a pedir muchas explicaciones por su gestión de la crisis, pronosticaron los analistas.
«La situación escaló de la manera en que lo hizo por errores de cálculo, sobre todo de la parte de Saakashvili», dijo Nick Grono, vicepresidente del International Crisis Group (Grupo Internacional de Crisis), una institución de análisis de Bruselas.
«No sé si pensaron que la comunidad internacional y Rusia estarían ocupados con los Juegos Olímpicos o qué, pero hubo un error de cálculo total», agregó.
Una fuente del entorno del presidente francés Nicolas Sarkozy, que negoció un alto el fuego con Rusia y Georgia, sostuvo que Saakashvili «se la ha jugado y ha perdido» y que ahora «está contra las cuerdas».
«El presidente Saakachvili cometió la locura de ir a bombardear en plena noche una ciudad» de Osetia del Sur y los rusos respondieron, sentenció.
Hacía tiempo que Georgia buscaba recuperar el control de las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia. Su pérdida en las guerras de principios de los años 90 supuso un duro golpe para la psique nacional y no tener control de la totalidad de su territorio era un impedimento económico y un lastre para su ambición de entrar en la OTAN.
Aun así, los analistas coinciden en señalar que la decisión de Saakashvili de lanzar a sus tropas contra Osetia del Sur, que Rusia siempre prometió defender, fue un error grave.
«No fue una decisión inteligente», teniendo en cuenta que Rusia llevaba meses decidida a provocar una guerra con Georgia por las dos regiones, dijo Svante Cornell, vicedirector del Instituto Asia Central Cáucaso y Programa de Estudios de la Ruta de la Seda (Central Asia Caucasus Institute and Silk Road Studies Programme), de Estocolmo.
La tensión en torno a las dos regiones rebeldes se acrecentó en los últimos meses después de que Moscú anunciase diversas medidas para estrechar lazos con ambas.
«Creo que tendrá consecuencias negativas, teniendo en cuenta que la gente va a preguntarse si tenía que hacer lo que hizo», agregó Cornell.
Un diplomático occidental de alto rango dijo que la crisis le ha dado nuevos argumentos a quienes se oponen al ingreso de Georgia en la OTAN y que sostenían que un país con dos conflictos por resolver en su territorio no era un buen candidato.
En la cumbre que celebraron a principios de año, los miembros de la OTAN decidieron no incluir a Georgia en el Plan de Acción para la Adhesión, que hubiera encarrilado el ingreso. Georgia esperaba que los miembros de la Alianza reconsiderasen su situación en la cumbre de ministros de Exteriores de diciembre.
Si bien «hay algunas personas que están diciendo que ahora tendríamos que acelerar» la aceptación de Georgia, explicó el diplomático, «los que se muestran escépticos ven todo esto como un argumento más» a su favor.
Finalmente, los analistas consideran que la economía y las infraestructuras de Georgia serán las primeras víctimas del conflicto.
Hasta hace una semana, Georgia tenía la reputación de oasis en el desierto de despotismo y corrupción de las repúblicas ex soviéticas y se estaba convirtiendo en un destino predilecto de las inversiones extranjeras.
El crecimiento económico de Georgia fue de más de 10% en 2006 y 2007, pese a las sanciones impuestas por Moscú a industrias claves.
«Los rusos están destruyendo las infraestructuras de varias partes del país y costará millones repararlas. Además, hay una crisis económica mundial que perjudicará nuestra recuperación», sostuvo Georgi Margvilashvili, analista del Instituto Georgiano de Asuntos Públicos. «A todo eso hay que añadir», sentenció, que «Rusia impondrá nuevas sanciones económicas».