Los zimbabuenses votaban hoy en un clima de calma en las elecciones generales, que decidirán si continúa en el poder Robert Mugabe, presidente desde la independencia del país de Gran Bretaña en 1980.
Desde el amanecer, cientos de personas esperaban ante los colegios electorales, que abrieron a las 07H00 (05H00 GMT).
En los comicios, 5,9 millones de zimbabuenses están llamados a designar a su presidente, diputados, senadores y consejeros municipales. La cita electoral se desarrolla en un clima de marasmo económico. La inflación, la más elevada del mundo, se eleva oficialmente al 100.580,2% anual, y el paro supera el 80%. Los producos básicos han desaparecido de las tiendas.
«Estoy aquí porque mi barriga está vacía», afirmó Mathias Chimutsi, que llegó exactamente «a las 02H55» para votar en un barrio chic de Harare.
«He pasado más tiempo haciendo cola para la gasolina o la comida que el que esperaré aquí para votar», decía otro elector, Moses Murandawashe.
Los zimbabuenses tendrán que elegir entre Mugabe, de 84 años, el líder de la oposición Morgan Tsvangirai, el ex ministro de Finanzas y ahora disidente Simba Makoni, y Langton Toungana, recién llegado a la escena política.
Tsvangirai y Makoni han puesto en duda la transparencia de las elecciones, y temen la presencia de falsos electores en las listas, que no pudieron verificar.
Tsvangirai se declaró el sábado confiado en poder ganar las generales pese a las «tentativas» del régimen de amañar el resultado, mientras que Makoni, interrogado por la AFP tras votar, dijo tener «muy buenas posibilidades» de hacerse con la victoria.
Pero Mugabe salió al paso negando cualquier fraude, al tiempo que predijo que logrará un sexto mandato.
Según los críticos, el hundimiento de la economía de Zimbabue, antiguo granero del Africa austral, se debe a la reforma agraria. Lanzada en el año 2000, sirvió para distribuir las tierras confiscadas a los granjeros blancos a personas cercanas al régimen y a pequeños campesinos sin formación ni equipamiento.
Pero según Mugabe, la culpa la tienen las sanciones impuestas por Occcidente tras las elecciones presidenciales de 2002, que los observadores europeos y estadounidenses juzgaron amañadas.
Ningún sondeo fiable ha sido efectuado durante la campaña. El diario oficial The Herald predijo el viernes una amplia victoria de Mugabe, héroe de la independencia, con el 57% de los votos, muy por delante de Tsvangirai (27%) y Makoni (14%).
Las fuerzas de seguridad han sido puestas en estado de alerta máxima, aunque la campaña no conoció la violencia que marcó la presidencial de 2002.
El régimen no ha permitido la presencia de observadores europeos y estadounidenses. Los únicos invitados han sido los de la Comunidad de Desarrollo de Africa Austral, la Unión Africana y países amigos como Venezuela, China, Irán o Rusia.
Los primeros resultados no se esperan antes del domingo. Una segunda vuelta tendrá lugar tres semanas más tarde si ningún candidato tiene mayoría absoluta.
Las autoridades se han mostrado muy restrictivas con las acreditaciones a la prensa extranjera, y la han negado incluso a la radiotelevisión británica BBC, la cadena estadounidense CNN y la agencia Associated Press (AP).